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12-04-2020
FELICITACIÓ PASQUAL 2020
P. Provincial Miguel Márquez

Queridos hermanos y hermanas… Comienzo a escribir estas líneas, cuando todavía  es noche cerrada. Aquella hora en la que las mujeres, antes de amanecer, fueron corriendo al sepulcro...  la hora del amor desarmado y despierto para amar, aventurar, y dejarse encontrar.

La Resurrección brota de la muerte y del sepulcro… de la herida y de la llaga, brota de la desolación, el miedo y el fracaso… de la pérdida de sí, de la pobreza y la vulnerabilidad… en la enfermedad y el dolor, la Resurrección es el regalo que se nos da en el nacer constante a la vida que brota del manantial sorpresivo de Dios herido, muerto y resucitado.

No son días de muchas palabras, (tal vez alguna que suene a verdad humilde, por eso voy a asumir imágenes y palabras que se me regalan, que hago mías), más son días de silencio y de silencios que acompañan, de gestos que confortan, de oración que se autentifica en entrega de la vida, de acogidas sin juicios y prejuicios, que sostengan desde dentro y no suenen a suficientes, sino que se dejen también ellas mismas sostener y bendecir en la escucha y ternura de alguien que sufre, que se siente pobre, que está solo, que no entiende, que llora… en todos los que estos días nos piden consuelo y presencia, y se convierten para nosotros en sacramento del Dios que corre por sus venas, y que sufre en ellos, en nosotros.

Os quiero felicitar a todos, recordando alguna de las imágenes de ayer:

Nuestros hermanos ingresados en Madrid, Juan Jesús, Antonio López y Daniel Guerra, nuestras hermanas de Guadalajara, Daimiel, Málaga…, los hermanos seglares que están aquejados de CV o tienen familiares que han partido estos días solos, a todos y cada uno.
La risa suave de Marina, desde su cama de IFEMA (el gran hospital de campaña de cientos de enfermos), que pese a estar ahí sola en aquel mar de misericordia y de cuidado de la vida, agradecía con muchas fuerzas (y respiración con oxigeno), nuestras oraciones.
La alegría, después de la inquietud y el miedo de los papás de Lucía, que nació anoche después de la Vigilia, rayando el nuevo día.
Pero sobre todo llevamos dentro la Alegría pascual, por lo vivido en cada comunidad, o en la soledad de cada rincón de reclusión, más que nunca en comunión de vida y esperanza…

Estos días, de entre los cientos de mensajes, quiero rescatar solo algunas palabras de ayer, de hermanos y hermanas, o de laicos amigos que confortan y sanan:

Querido Miguel: contemplemos hoy cómo por debajo de nuestros sufrimientos surgen unos caudalosos corrientes de callado amor que infiernos, cielos riegan y las gentes, aunque es de noche, y unas misteriosas manos que nos agarran fuertemente y nos levantan; algo que no éramos capaces de ver mientras llorábamos. (Un fraile)
 
Pienso en vosotros (los religiosos) y me sale una mirada de ternura. Miguel hoy más que nunca necesitamos la cercanía de Dios a través de nuestros gestos y miradas... La ternura de Dios nos libra del dolor...nos acompaña en el sufrimiento y nos sostiene hoy más que nunca. (Una médico atendiendo pacientes de CV)
 
Siento nuevos amaneceres de noches oscuras, muchos... Siento músicas suaves, palabras como susurros al oído del hermano que hablan de ánimo, de cariño, de ‘no estás solo’. Nadie está solo en estas horas. Todos estamos para todos. Ese es el amanecer de nuestra Resurrección en esta  noche, en estas noches, la de cada hombre. Así pasa el Señor. Sin grandes ceremonias, más en lo pequeño que nunca, escondido, callado, diseminado en cada casa y cada cama, en cada balcón y cada palabra de consuelo y aliento. Pasa esta noche el Señor con una lucecita, casa por casa, cama por cama, ataúd por ataúd, y nos dice suave y claro, Ánimo, yo he vencido a la muerte. No temas. Ven. (Una OCDS)
 
Me arde dentro ahora mismo la fuerza del Espíritu en la comunidad. Cuidar lo insignificante. Eso hace la vida. Recuperar el valor de la comunidad. Volver a creer en cada una/o como presencia y transparencia. (Una Carmelita Descalza)
 
"No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán..." Ir a Galilea,  volver al amor primero, a Cristo y éste resucitado... A las frescas mañanas,  al encuentro de mi propia Galilea, que el centro de mi corazón... de Su Misericordia para con todos.  (Un fraile joven)

Siento la Pascua como una semillita pequeñita; Como una lucecita en medio de la noche; Como fortaleza en la extrema fragilidad; Como comunión en la desolación; Como amor y compañía que sana donde hay soledad; Como servicio; Como esperanza, consuelo, en medio de la tragedia y la desesperación. (Una mujer amiga de los pobres)

Ante una tumba escucharon palabras de vida... Y después encontraron a Jesús, el autor de la esperanza, que confirmó el anuncio y les dijo: «No temáis» (v. 10). No temáis, no tengáis miedo: He aquí́ el anuncio de la esperanza. Que es también para nosotros, hoy. Son las palabras que Dios nos repite en la noche que estamos atravesando…

Homilía del Papa Francisco.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN, MIS QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS!

Más que nunca en comunión y queriendo perder la vida para dar vida, sin reservarnos nada.

En comunión:

P. Miguel Márquez, superior provincial.

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