Pistes per pregar

PISTES PER PREGAR

25-03-2020
JORNADA DE ORACIÓN CON TODA LA FAMILIA DEL CARMELO - 28 de marzo 2020

JORNADA DE ORACIÓN CON TODA LA PROVINCIA IBÉRICA

 

Mira mis llagas; no estás sin mí…            Cuentas de Conciencia 13, 10

Yo soy, no hayas miedo.                            CC 53, 22

¿De qué temes?                                          V 26, 2  

Aquí estoy                                                   CC 44, 3

 

PALABRA DE DIOS

ES BUENO ESPERAR EN SILENCIO LA SALVACIÓN DEL SEÑOR

Lamentaciones 3, 17-26

Me han arrancado la paz, y ni me acuerdo de la dicha; me digo: «Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor.» Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello, y estoy abatido. Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien, se renuevan cada mañana: ¡qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi lote, me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

 

LECTURA TERESIANA

Exclamación 9

¡Oh piadoso y amoroso Señor de mi alma!; también decís vos: Venid a mí todos los que tenéis sed, que yo os daré a beber (Jn 7, 37). Pues, ¿cómo puede dejar de tener gran sed el que se está ardiendo en vivas llamas en las codicias de estas cosas miserables de la tierra? Hay grandísima necesidad de agua para que en ella no se acabe de consumir; ya sé yo, Señor mío, de vuestra bondad que se la daréis; vos mismo lo decís; no pueden faltar vuestras palabras. Pues si, de acostumbrados a vivir en este fuego y de criados en él, ya no lo sienten, ni atinan, de desatinados, a ver su gran necesidad, ¿qué remedio, Dios mío? Vos vinisteis al mundo para remediar tan grandes necesidades como éstas; comenzad, Señor; en las cosas más dificultosas se ha de mostrar vuestra piedad. Mirad, Dios mío, que van ganando mucho vuestros enemigos; habed piedad de los que no la tienen de sí; ya que su desventura los tiene puestos en estado que no quieren venir a vos, venid vos a ellos, Dios mío: yo os lo pido en su nombre, y sé que, como se entiendan y tornen en sí y comiencen a gustar de vos, resucitarán estos muertos.

¡Oh Vida, que la dais a todos!; no me neguéis a mí esta agua dulcísima que prometéis a los que la quieren; yo la quiero, Señor, y la pido y vengo a vos; no os escondáis, Señor, de mí, pues sabéis mi necesidad, y que es verdadera medicina del alma llagada por vos. ¡Oh Señor, qué de maneras de fuegos hay en esta vida! ¡Oh, con cuánta razón se ha de vivir con temor! Unos consumen el alma, otros la purifican para que viva para siempre gozando de vos. ¡Oh fuentes vivas de las llagas de mi Dios, cómo manaréis siempre con gran abundancia para nuestro mantenimiento, y qué seguro irá por los peligros de esta miserable vida el que procurare sustentarse de este divino licor!

 

ORACIÓN DE EDITH STEIN A SAN JOSÉ

¡SAN JOSÉ, CUIDANOS!

Poema de Edith Stein en la fiesta de San José de 1939, cuando ya el nazismo era un verdadero peligro para la humanidad y amenazaba la llegada de la 2ª Guerra Mundial.

 

San José, ¡cuídanos! (Edith Stein)

19-III-39

El cielo, pesado y oscuro, se nos cae encima. ¿Es que siempre es noche y la luz nunca más quiere aparecer? ¿Es que el Padre, arriba, se ha apartado de nosotros? Como una pesadilla la necesidad oprime el corazón. ¿No hay ningún salvador a la redonda? ¿alguien que pueda ayudar? ¡Mira! un rayo se abre paso victoriosamente entre las nubes. Una lúcida estrella amistosamente mira hacia abajo, como un ojo paternal, bondadoso, clemente. Y así acepto todo lo que nos angustia, lo alzo y lo deposito en las manos fieles: ¡Acógelo! – ¡San José, cuídanos!

*

Fuertes tormentas braman por la tierra; robles, que hundían sus raíces en el corazón de la tierra, y que orgullosos alzaban sus copas hacia el cielo, yacen ahora desenraizados y quebrados. Horror de la devastación por todas partes. ¿La tormenta no sacude incluso el alcázar de la fe? ¿Se quebrarán sus santos pilares? Nuestro brazo es débil, ¿quién los sostendrá? Suspirantes elevamos las manos hacia ti: Tú, como Abraham padre en la fe, fuerte en la candidez del niño, poderoso por la fuerza de la obediencia y de la recta intención: ampara el sagrado templo de la Nueva Alianza, Sé tú su refugio – ¡San José, cuídanos!

*

Si tenemos que caminar a tierra extranjera, o buscar posada de casa en casa, vete por delante como guía fiel, tú, compañero de camino de la Virgen Purísima, tú, padre fielmente preocupado del Hijo de Dios.

Belén y Nazaret, incluso Egipto, será nuestro hogar, si tú permaneces con nosotros. Donde tú estás, está la bendición del cielo. Como niños seguimos tus pasos; llenos de confianza nos ponemos en tus manos: Sé tú nuestro hogar: ¡San José, cuídanos!

 

SUGERENCIAS para la ORACIÓN o el COMPARTIR…

Cada uno/a hace una oración en voz alta expresando lo que le brota de dentro

1. Cómo estamos viviendo y sintiendo este momento (momento para escucharnos sin prisa)
2. Decir alguna señal de esperanza y de consuelo en medio de tanto dolor e incertidumbre
3. Poner nombre y rostro a personas que ahora necesitan nuestra plegaria.

 

POESÍA HNA LUCÍA: SI SABRÁ LA PRIMAVERA…

 

Si sabrá la Primaveraq
que la estamos esperando...

Si se atreverá a cruzar
nuestros pueblos despoblados,
colgando en nuestros balcones
la magia de sus geranios.
Si dejará su sonrisa
esculpida en nuestros campos,
pintando nuestros jardines
de verde, de rojo y blanco.

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando...

Cuando llegue y no nos vea
ni en las calles ni en los barrios,
cuando no escuche en el parque
el paso de los ancianos,
o el bullicio siempre alegre
de los chiquillos jugando.
Si creerá que equivocó
la fecha del calendario,
la cita que desde siempre
la convoca el mes de Marzo.

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando...

Cuando estalle jubilosa
llenando de puntos blancos
los almendros, los ciruelos,
los jazmines, los naranjos,
y no vea que a la Virgen
la preparan para el Paso.
Que se ha guardado el incienso,
el trono, la cruz y el palio.
Y que Cristo, igual que todos,
está en su casa encerrado,
y no lo dejan salir
ni el Jueves ni el Viernes Santo...

¿Pensará la Primavera
que tal vez se ha equivocado?

¿Escuchará los lamentos
de quien se quedó en el paro,
de quien trabaja a deshoras
por ayudar a su hermano,
de aquél que expone su vida
en silencio y olvidado?
¿Escuchará cada noche
los vítores, los aplausos
que regalamos con gozo
al personal sanitario?

¿Pensará la Primavera
que tal vez se ha equivocado
y colgará sus colores
hasta la vuelta de un año?

Si sabrá la Primavera
que la estamos esperando...

Que se nos prohíbe el beso,
que está prohibido el abrazo;
el corazón, sangre y fuego,
el corazón desangrado.

Si sabrá la Primavera
que ya la estamos soñando...

Asomados al balcón
de la Esperanza, esperamos
como nunca, que ella vuelva
y nos regale el milagro
de ver florecer la vida
que hoy se nos va de las manos...

¡Bienvenida, Primavera!
Hueles a incienso y a ramos,
con tu traje de colores
y los cantos de tus pájaros.
Ven a pintar de azul-cielo
esta tierra que habitamos.

¿No sentís que en este mundo
algo nuevo está brotando?
Si será la Primavera
que está apresurando el paso.

Lucía, Carmelo de Antequera.

 

ORACIÓN FINAL (Papa Francisco)

“Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe. Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita”.

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