Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

María ha escogido la parte mejor
19-07-2019
María ha escogido la parte mejor

El Evangelio de Lucas, que nos sigue acompañando durante todo este año, se aprovecha de los acontecimientos y encuentros que surcaron la vida de Jesús para anunciar la vida y la salvación que regalaba y compartía y también, de paso, para ayudarnos a encontrar nuestro propio modo de recibirle, acogerle y comprenderle, a fin de poder participar también de esa misma vida. Ya la primera lectura nos recordaba la importancia de la hospitalidad, una virtud que entonces –y ahora– podía incluso salvar vidas, ya que en el desierto (y nuestras ciudades parecen cada vez más este mismo desierto) una tienda abierta donde recibir sombra y un poco de agua era la diferencia misma entre la vida y la muerte. En el caso de Abrahán, determinó el momento decisivo en el que, después de un largo proceso, Dios puede por fin cumplir su promesa y anunciar que de ahí a ocho o nueve meses el hijo tan esperado ya estará entre ellos. Esos tres hombres misteriosos significan la misma presencia de Dios que acompaña y cuida permanentemente a Abrahán y sin esta ocasión, sin estos momentos distendidos de acogida y amistad, él ni se habría dado cuenta de cómo lo tenía de cerca. Esta acogida, escucha, compartir fraterno entre hermanos sigue siendo esencial en el Evangelio.

Marta y María representan a la comunidad que siempre tiene tiempo para cuidar y escuchar a Jesús y a los suyos. Y ambas cosas son muy importantes pero si nos ponemos a pensar y nos hacen elegir, aun es más importante la segunda: el ser capaz de no hacer nada con tal que el Amigo se sienta escuchado y pueda realmente compartir lo mucho que trae y quiere entregar. Porque esa es la cuestión: el servicio es importante pero el amor, que es gastarse por aceptar y recibir lo del otro, es más importante aún. Es la razón y la fuerza para poder sostener lo otro, para poder servir y atarearse de modo que estos trabajos también signifiquen acogida y puedan crear fraternidad, que de eso se trata en el Evangelio. Además, Lucas afirma, en los hostiles momentos del s. I, que las mujeres como tales también son discípulas, que no solo están para las tareas físicas de la acogida sino para las más importantes, para escuchar y hacer suya la Palabra del visitante.

» Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 18, 1-10a
En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, porque hacía calor. Alzó la vista y vio tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda y se prosternó en tierra, diciendo:
–Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un pedazo de pan para que cobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a vuestro siervo.
Contestaron:
–Bien, haz lo que dices.
Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo:
–Aprisa, tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz una hogaza.
El corrió a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase en seguida. Tomó también cuajada, leche, y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comieron.
Después le dijeron:
–¿Dónde está Sara tu mujer?
Contestó:
–Aquí, en la tienda.
Añadió uno:
–Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 1,24-28
Hermanos:
Me alegro de sufrir por vosotros:
así completo en mi carne los dolores de Cristo,
sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia.
Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia,
asignándome la tarea de anunciaros a vosotros
su mensaje completo:
el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y generaciones
y que ahora ha revelado a su pueblo santo.
Dios ha querido dar a conocer a los suyos
la gloria y riqueza que este misterio
encierra para los gentiles:
es decir, que Cristo es para vosotros
la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a ese Cristo;
amonestamos a todos, enseñamos a todos,
con todos los recursos de la sabiduría,
para que todos lleguen a la madurez
en su vida cristiana.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:
–Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.
Pero el Señor le contestó:
–Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

LECTURAS DEL DOMINGO