Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Se puso a enseñarles con calma"
20-07-2018
"Se puso a enseñarles con calma"

Una semana después del relato del envío de los discípulos, se nos cuenta el fruto de esta “primera misión” puesta en marcha directamente por Jesús. Ellos le cuentan todo lo que habían hecho y enseñado. Una vez más queda claro que han “hecho” por encima de lo que han predicado, pues su palabra, en este caso, no consistía más que en una breve explicación de las motivaciones de lo que iban haciendo, que era el auténtico contenido de la misión. Han tenido éxito, sugiere el texto, puesto que muchos les buscan y se dan cuenta de lo que significa la presencia de Jesús y de lo que él significa. Dice el texto que no les dejaban tiempo “ni para comer”. Jesús lo ve y lo sabe y les invita a descansar, a “hacer retiro”, a reposar y, también, a evaluar despacio acerca de lo que han hecho y vivido para encontrar su sentido profundo. Pero no tiempo ni ocasión. El Evangelio dice que la gente se les adelantó y dejaron claro la urgencia y amplitud de la tarea que llevan entre manos.

Como decía la primera lectura, tantísimas personas, también hoy, están así, “como ovejas sin pastor”, perdidas, sin que nadie se ocupe de ellas si no es para aprovecharse o engañarles. Es un clásico en la Escritura esta diatriba contra los falsos o malos pastores, así como el deseo de que realmente venga un pastor, un dirigente en la misma línea de David, que se ocupe realmente de los que sufren y de guiar a todos los demás para construir juntos la Alianza, una sociedad y un mundo que valgan la pena. El Evangelio dice que Jesús se conmovió profundamente ante aquellos que le buscaban y “se puso a enseñarles con calma”, lo cual quiere decir eso y también mucho más: con dedicación, con convicción, sabiendo realmente que esa enseñanza ayuda e ilumina, da ánimos y fuerzas para seguir adelante a quienes la reciben. Es una invitación clara a enseñar y también a reclamar a quienes enseñan esta misma palabra sólida y sustancial, que venga de pastores que realmente se preocupen de las personas y de la misión de Jesús, que es ampliar y sostener el reino de Dios, ese ámbito vital en el que rigen los modos divinos –lo más humanos– de actuar y vivir.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 23, 1-6
Ay de los pastores que dispersan
y dejan perecer las ovejas de mi rebaño
–oráculo del Señor–.
Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel:
– «A los pastores que pastorean a mi pueblo:
Vosotros dispersasteis mis ovejas,
las expulsasteis, no las guardasteis;
pues yo os tomaré cuentas,
por la maldad de vuestras acciones
– oráculo del Señor. ­
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas
de todos los países adonde las expulsé,
y las volveré a traer a sus dehesas,
para que crezcan y se multipliquen.
Les pondré pastores que las pastoreen;
ya no temerán ni se espantarán,
y ninguna se perderá
– oráculo del Señor–
Mirad que llegan días
– oráculo del Señor– ­
en que suscitaré a David un vástago legitimo:
reinará como rey prudente,
hará justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y lo llamarán con este nombre:
El–Señor–nuestra–justicia.»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 13-18
Hermanos:
Ahora estáis en Cristo Jesús.
Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos.
Él es nuestra paz.
Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio.
Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, hacien­do las paces para crear con los dos en él, un solo hombre nuevo.
Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.
Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros los de lejos; paz también a los de cerca.
Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con  Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo:
– «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontra­ban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

LECTURAS DEL DOMINGO


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