Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad"
16-11-2018
"Verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad"

Estamos en el mismo final de este año litúrgico y el Evangelio que nos ha acompañado para ayudarnos a percibir y experimentar la presencia de Jesús, a responder a lo que nos está diciendo, entra en la recta final. Para terminar de narrar la predicación de Jesús, el evangelista ha reunido este discurso llamado “escatológico”, porque es el último y porque trata sobre los asuntos del final del tiempo, sobre la plena realización del reino que Jesús ha inaugurado. Antes del fin o de cada final, pues hay uno casi cada generación, como decía el texto, hay siempre un periodo oscuro, de lucha, de tribulación, de noche que es preciso atravesar. El texto lo describe como un cataclismo cósmico, esto es, como el fin del mundo o del mundo que conocemos. Este mundo o forma de ver la vida imperante o simplemente aceptada como referente común parece que, o directamente, se viene abajo. Jesús nos recuerda que todo eso nos influye y puede que nos asuste pero en medio de todo ello, y puede que gracias a esta convulsión “cósmica”, podemos contemplar a este “hijo del hombre” que se muestra entonces viniendo “entre las nubes del cielo”, esto es, desde y en el lugar donde el Señor se revela. El Evangelio se refiere, sin duda, al mismo Jesús, en una predicción (ya cumplida cuando el texto se escribe) muerto y resucitado, quién se manifiesta y actúa con todo el poder salvador de Dios, llamando a los elegidos, a los perseverantes, a los que viven según el estilo de Jesús por todo el mundo.

En realidad, esta realidad y esta dinámica ya están actuando en nuestro vivir cotidiano –es lo que se nos invita a percibir- y de ahí la invitación que también hace el texto a contemplar y discernir adecuadamente los signos de los tiempos, estos gestos o guiños de la realidad que muestran que algo o Alguien se mueve detrás, moviendo hilos en segundo plano para conducir nuestra vida y con ella la historia entera hacia ese fin de salvación y vida para todos. Juntos a los signos, tenemos la Palabra pronunciada por Jesús y que se identifica con Él mismo. Esta Palabra no pasará, aunque todo lo demás, lo físico, lo espiritual, las ideas, modos de concebir la sociedad y modos de vida, pase y  tiene que pasar, se desmorone y se olvide. Ella es nuestra Luz, el gran regalo de Cristo, las huellas vivas que nos llevan a encontrarnos con Él y a poder seguirle cada día de nuestra vida.

» Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel (12,1-3):

Por aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida eterna, otros para ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (10,11-14.18):

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a lo que van siendo consagrados. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

» Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,24-32):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte. Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

 

LECTURAS DEL DOMINGO


...........