Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Una cosa te falta..."
12-10-2018
"Una cosa te falta..."

El Evangelio nos narraba hoy otro encuentro de Jesús, de muy diverso cariz, pero que también muestra cómo podemos hacer nuestro su proyecto y seguirle, de verdad, con nuestra vida entera, sin quedarnos en solas palabras. A Jesús se le acercaban todo tipo de personas con las más variadas propuestas. En principio este joven “rico” de hoy le pide consejo, busca sabiduría, algo muy propio de los líderes religiosos como nos recordaba la primera lectura. La religión, no solo la judía, ha estado siempre unida a esta búsqueda de la sabiduría, sobre todo a un nivel práctico: cómo tenemos que vivir o qué tales habremos de ser, como decía Santa Teresa. ‘¿Qué haré para heredar la vida eterna?’, es decir, cómo he de vivir para aprovechar al máximo esta vida de modo que es ya, prácticamente, vida eterna. Jesús le recuerda la Ley, los mandamientos, a la vez, límites y camino hacia la comunión con Dios y con los demás en la que consiste la vida de verdad. Y subraya especialmente aquellos que son responsabilidades respecto a los demás, los “frutos” de la alianza: proteger la vida, las relaciones auténticas de los demás, lo que tienen materialmente y su fama personal, combatir el engaño y la mentira y ser fieles y agradecidos con los propios padres. El chico le asegura que todo eso ya lo tiene en cuenta, que le importa, que lo ha cumplido.

En este momento es cuando Jesús le mira “con cariño”, con amor, no quizá porque es “bueno” sino porque sigue preguntando, sigue queriendo más a pesar de tener ya una buena vida ante Dios y los demás. Y Jesús le complace, le da una clave que nadie antes le ha dado: que le siga, que eso que busca, desea y necesita, es seguirle a Él, para lo cual ha de vender lo que tiene y darlo a los pobres, pues ya no lo va a necesitar y el gesto contribuirá a mostrar el gran cambio que ha sucedido. Nadie podría decir, quizá, si el encuentro sucedió y si fue así, pero desde luego el evangelista lo utiliza para ilustrar lo que significa el acontecimiento Jesús y su paso por nuestra vida. Seguir a Jesús es comprender que vivir con Él, como Él, es la verdadera vida y la esperanza para el mundo. Ojalá no nos detenga el que tener que dejar lo mucho o poco que tenemos porque, de verdad, que no vale la pena.

» Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7-11
Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro.
La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 12-13
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. juzga los deseos e intencio­nes del corazón.
No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:
– «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó:
– «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios.
Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó:
– «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo:
– «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el di­nero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Dios!»
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: – «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un came­llo pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el rei­no de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban:
– «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
– «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle:
– «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo:
–«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o herma­nas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evange­lio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más – casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecu­ciones–, y en la edad futura, vida eterna.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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