Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor"
19-10-2018
"Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor"

Jesús prosigue su camino, que ilumina siempre el nuestro si perseveramos en seguir el Evangelio. Con sus discípulos, se encamina a Jerusalén, y evidentemente ninguno se imagina cómo acabará el asunto o cómo se resolverá el conflicto que seguro se está preparando. Y cada uno, podemos imaginar, intenta prepararse como puede o como le sale de dentro. Para algunos, hay que afrontar lo que viene o bien repartiendo cargos y responsabilidades en la futura nueva realidad que está a punto de aparecer. En el grupo de discípulos, cada uno tenía una relación especial y directa con el Maestro; para Él nadie era, nadie es solamente un instrumento, un peón dentro de un complejo plan estratégico, sino un amigo, un elegido personalmente por Él, un hermano. Por eso se le dirigen con toda confianza, exponiendo lo que se les pasa por la cabeza sin pararse a pensar cómo va a sonar o que les parecerá a los demás o al mundo. Así, los hijos de Zebedeo, a quien llamaban los “hijos del trueno”, se acercan y le piden directamente convertirse en sus lugartenientes, los más cercanos a Él en los acontecimientos que se preparan. Jesús nunca desprecia un acercamiento ni una petición aunque sabe interpretarla y darle el sentido que en realidad tiene o debería tener. En primer lugar, estos dos no son unos que se aprovechan de la circunstancia, sino unos valientes, bien porque no saben a lo que se exponen o porque solo piensan en afrontar lo que venga con Jesús. Lo que piden no es para ellos pero, en cambio, sí pueden compartir el destino de Jesús, beber su cáliz y bautizarse como Él con lo que va a suceder.

Y que los demás no se “indignen” porque lo que los hermanos han pedido también lo pueden tener si quieren porque en el proyecto de Jesus, quien quiere ser grande lo puede seguir siendo el más servidor y quien quiere ser el primero se tiene que considerar el esclavo de todos. Pero como nos advertía la primera lectura (uno de los cantos del Siervo de Dios del profeta Isaías) aquí se trata de algo más: lo que va a suceder, lo que va a sufrir y afrontar Jesús y los discípulos que perseveren en esta valentía, tiene que ver con la redención, esto es, con la transformación interior de las personas, de la sociedad y del mundo. El Siervo Jesús asumirá en sí el mal y lo transformará, con su fuerza divina, en bien y en vida.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (53,10-11):

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (4,14-16):

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un no sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

» Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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