Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Dadles vosotros de comer".
21-06-2019
"Dadles vosotros de comer".

El Corpus Christi es la segunda de las fiestas postpascuales que nos ayudan a entrar y a mantenernos en el corazón del misterio cristiano. Si el domingo pasado recordábamos el misterio trascendente o celeste del Dios que se nos manifiesta y acompaña, hoy se trata de misterio terrestre e histórico de su presencia y acción en el banquete del Reino que compartimos en la Eucaristía. Por un lado es el sacrificio (primera lectura) que ofrece de modo único y perfecto el Verdadero y real Sacerdote, es decir la ruptura con la inevitabilidad del mal en nuestra vida que se consigue poniéndonos por completo en manos de Dios. Es cierto que nos reunimos a celebrar y comer pero no se trata ni de una fiesta solo humana ni de, únicamente, el alimento de la fraternidad y solidaridad entre personas, aunque esto ya es mucho. En el centro de ella está el Misterio de la Trinidad misma: un hombre, sí, pero también Dios mismo que a través de su entrega, de su paso por el temor y la muerte, se ha convertido en razón y fuerza de redención y comunión entre nosotros, que revive con nosotros vida y misión gracias a su Palabra, transmitida por la iglesia.

En la Eucaristía, despues,  Jesús se hace personalmente presente mediante su Cuerpo y su Sangre. Y todo, gracias al Espíritu que es invocado y desciende sobre los bienes compartidos y sobre todos los corazones de todos presentes, para hacernos ver que nos sentamos al banquete del Reino. Es lo mejor, lo más grande que tenemos hasta que el Señor vuelva y es la presencia real, histórica, sacramental, en nuestros días reales y concretos de toda la fuerza y la vida que Jesús logró para todos nosotros. Hay quien opina que antes era más fácil apreciar el misterio e identificarse con lo que se ofrece y celebra. Puede ser, no lo he conocido y la Iglesia lo celebró así durante siglos y aún lo hace y no somos quienes para juzgar, pero el nuevo rito nos enfrenta cara a cara con la Presencia que subyace en el misterio y con su Palabra, que la que lo obra todo, en perfecta unión con el Espíritu. No tenemos donde escondernos ni excusa para distraernos con otras devociones, buenas sin duda, pero que palidecen ante la revelación y la acción del Santo más grande del cielo como llamaba San Juan de la Cruz al Dios Trino que se encuentra con todos y cada uno en la celebración.

» Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 14, 18-20
En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo. Y bendijo a Abrahán diciendo:
–Bendito sea Abrahán de parte del Dios Altísimo, que creó el cielo y la tierra.
Y bendito sea el Dios Altísimo que ha entregado tus enemigos a tus manos.
Y Abrahán le dio el diezmo de todo.

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 11, 23-26
Hermanos:
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:
Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:
«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»
Lo mismo hizo con la copa después de cenar, diciendo:
«Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía.»
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 11b- 17
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban.
Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle:
–Despide a la gente que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado.
El les contestó:
–Dadles vosotros de comer.
Ellos replicaron:
–No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío. (Porque eran unos cinco mil hombres.)
Jesús dijo a sus discípulos:
–Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.
Lo hicieron así, y todos se echaron.
El, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

LECTURAS DEL DOMINGO