Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios".
28-06-2019
"El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios".

Aunque en muchos lugares este domingo se celebrará la Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo por la cercanía de la fecha y la importancia de tener presente la figura del vicario de Pedro, el Papa Francisco, y su servicio a todas las Iglesias, aquí nos ceñimos a la Palabra del XIII domingo “durante el año”, es decir, en la vuelta al carril de los “domingos normales” en los que celebramos la presencia e inmenso valor del Evangelio de Jesucristo entre nosotros, que, domingo a domingo nos va sosteniendo en el camino del seguimiento que libremente hemos escogido. Y de eso nos hablaba la Palabra: en la raíz de nuestra fe cristiana (en Cristo, por tanto) está la llamada del Maestro, que es la llamada personal del Hijo de Dios, y el modo cómo ha avanzado y se ha ido haciendo cada vez más cercana al hombre la historia de la salvación. La primera lectura relataba la llamada que Elías hace llegar a Eliseo, para que le suceda y continúe su labor, que es el trabajo más duro de todos: hacer que Israel se dé cuenta de que ha abandonado a Dios y vuelva a Él. Es una tarea ingente y, sin duda, urgente pero, de todos modos, Eliseo recibe permiso para despedirse de sus padres, para celebrar su nueva vida u ofrecer un sacrificio y compartir con sus trabajadores, “su gente”. Por contraste, destaca la urgencia y la inmediatez de la llamada de Cristo en el Evangelio: nada ni nadie puede entrometerse. Jesús elige, llama y el llamado o llamada tiene que decidirse, solo ante Él. No sirven otras razones ni otras motivaciones. O puede que sirvan al principio, pero no nos llevarán muy lejos en este camino. El discipulado, que es lo mismo que ser cristiano, no es un voluntariado. A este chaval que se le ofrece, Jesús lo confronta con la dura realidad: no tiene nada que ofrecer, ni una causa, ni una razón ni siquiera un mísero camino de realización personal y autonomía, o de alejamiento y condena del mundo.

Nada de eso: no tiene más que su persona, que su realidad humana que es la presencia personal de Dios entre nosotros, eso sí. Cuando Él llama no hay que detenerse ni pararse ni esconderse en nada ni en nadie, ni persona ni responsabilidad. Y por eso mismo, se ha de adoptar su estilo, su Espíritu, pisar sobre los pasos que Él da. Su grupo es la nueva humanidad, es el principio de la realización del Reino de Dios, del futuro que es posible para todo y todos, y así se hace al modo de Dios. No son una banda de revolucionarios, fanáticos o perturbados religiosos: del cielo no ha bajado ni bajará fuego para castigar a los enemigos del Mesías. Al contrario, el Maestro y sus seguidores serán quienes den su vida por los demás, por el mundo, por todos.

» Primera Lectura

Lectura del libro primero de los Reyes 19, 16b. 19-21
En aquellos días, el Señor dijo a Elías:
–Unge como profeta sucesor a Eliseo, hijo de Safat, natural de Abel–Mejolá.
Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando, con doce yuntas en fila y él llevaba la última. Elías pasó a su lado y le echó encima su manto.
Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:
–Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.
Elías contestó:
–Ve y vuelve, ¿quién te lo impide?
Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó' la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas 4, 31b-5, 1. 13-18
Hermanos:
Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.
Por tanto, manteneos firmes,
y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.
Hermanos, vuestra vocación es la libertad:
no una libertad para que se aproveche el egoísmo;
al contrario, sed esclavos unos de otros por amor.
Porque toda la ley se concentra en esta frase:
«amarás al prójimo como a ti mismo».
Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros,
terminaréis por destruiros mutuamente.
Yo os lo digo: andad según el Espíritu
y realicéis los deseos de la carne;
pues la carne desea contra el espíritu
y el espíritu contra la carne.
Hay entre ellos un antagonismo tal,
que no hacéis lo que quisierais.
Pero si os guía el Espíritu,
no estáis bajo el dominio de la ley.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 51-62
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino entraron en una aldea de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: –Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?
El se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno:
–Te seguiré adonde vayas.
Jesús le respondió:
–Las zorras tienen madriguera y los pájaros, nido, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza.
A otro le dijo:
–Sígueme.
El respondió:
–Déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Le contestó:
–Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo:
–Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.
Jesús le contestó:
–El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

LECTURAS DEL DOMINGO