Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos".
23-08-2019
"Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos".

Con el mucho vivir o, por mejor decir, “consumir” vida, es fácil que nos vayamos “ablandando” o descuidando, que se nos olvide que la existencia es, casi siempre, exigencia, y que esta, cuando vale e importa, no suele venir de fuera, sino de nuestro propio interior. Ahí mismo, dentro, podemos y tenemos que encontrar la misma pregunta que le hacen a Jesús en el texto del Evangelio: ¿me salvaré?, ¿se salvarán muchos? Hoy día casi no se entiende ya el concepto de salvación. En primer lugar, porque todos nos creemos demasiado perfectos o sin nada importante que reprocharnos y pensamos, en la práctica, no necesitar “redención” sino dinero y salud y puede que hasta trabajo. Con  todo, para un creyente, es positivo que nos preguntemos como en el si¿me salvaré? O ¿me considero, aunque sea, en camino de salvación? ¿qué salvación deseo, necesito o espero? La respuesta de Jesús es bastante clara: esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Siempre que se usa esta expresión en los Evangelios se refiere al seguimiento efectivo, con la propia de vida, de Cristo. Esto es, asumir realmente en la vida los mandamientos, las exigencias del Evangelio tras haber comprobado suficientemente que nos cuadran, que nos convencen, que nos ayudan.

Pero es imprescindible hacerlos realidad para que nos puedan, efectivamente, “salvar”, “redimir”. Y es que, además, el tiempo es limitado, no por parte de Dios, sino por la nuestra. Nuestros días tienen un límites, nuestra vida terrena tuvo un principio y tendrá un final, quizá cuando menos lo esperemos. Hay que aprovechar y decidirnos, traspasar efectivamente esa puerta para estar ya dentro cuando se cierre, por la causa que sea. No vamos a durar siempre. Y tampoco es buena estrategia pensar que da igual, que ahí “dentro” tenemos el puesto asegurado por familia, por ser creyentes de toda la vida. Jesús advierte a sus queridos hermanos judíos, en la línea de la primera lectura, que el plan del Padre es admitir a todos los que vengan de “oriente y occidente”, a los otros, los gentiles. La Alianza no depende ya de donde o como se ha nacido sino del encuentro y la relación personal de cada uno con Cristo, Dios hecho hombre, y oferta a todos del camino de la salvación y la vida. La redención, la vida nueva, el verdadero futuro personal y comunitario se juegan en el tú a tú del conocimiento recíproco con este Hombre y las exigencias, plenamente humanas, que propone.

» Primera Lectura

Lectura del Profeta Isaías 66, 18-21
Esto dice el Señor:
Yo vendré para reunir
a las naciones de toda lengua:
vendrán para ver mi gloria,
les daré una señal, y de entre ellos
despacharé supervivientes a las naciones:
a Tarsis, Etiopía, Libia,
Masac, Tubal y Grecia;
a las costas lejanas
que nunca oyeron mi fama
ni vieron mi gloria:
y anunciarán mi gloria a las naciones.
Y de todos los países, como ofrenda al Señor,
traerán a todos vuestros hermanos
a caballo y en carros y en literas,
en mulos y dromedarios,
hasta mi Monte Santo de Jerusalén
–dice el Señor–,
como los israelitas, en vasijas puras,
traen ofrendas al templo del Señor.
De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas
–dice el Señor–.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 12, 5-7. 11-13
Hermanos:
Habéis olvidado. la exhortación paternal que os dieron:
«Hijo mío, no rechaces el castigo del Señor,
no te enfades por su reprensión;
porque el Señor reprende a los que ama
y castiga a sus hijos preferidos.»
Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos,
pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos?
Ningún castigo nos gusta cuando lo recibimos, sino que nos duele;
pero después de pasar por él,
nos da como fruto una vida honrada y en paz.
Por eso, fortaleced las manos débiles,
robusteced las rodillas vacilantes,
y caminad por una senda llana:
así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13, 22-30
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le preguntó:
–Señor, ¿serán pocos los que se salven?
Jesús les dijo:
–Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No sé quiénes sois.» Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.»
Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

LECTURAS DEL DOMINGO