Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Auméntanos la fe"
04-10-2019
"Auméntanos la fe"

Toda la enseñanza de Jesús que  Lucas nos ha expuesto hay que entenderla desde la comprensión y aceptación de la persona del mismo Jesús. Es decir: para el evangelista y para los creyentes, la persona de Jesús ha cambiado la realidad, reorienta y explica y sostiene las decisiones de sus seguidores y discípulos (y según ellos, de todos). Jesús, sus palabras, gestos, acciones y actitudes son la respuesta de Dios al grito o queja que expresaba muy bien la primera lectura: ‘¿Hasta cuando clamaré sin que me escuches?, ¿por qué tengo que ver desgracias y violencias, luchas sin cuento…’ Y como también decía la misma lectura solo se accede a esa respuesta divina, que llega por fin, mediante la fe. Es esta, la relación personal con Dios que permite ver como Él sustenta toda la realidad y que es preciso esperar, entender, vivir, decidir para afrontar las situaciones difíciles. Es otro modo de decir que quien no tiene paciencia y esperanza, junto con la fe, nunca se da cuenta de que Dios está en ello, de que vida e historia avanzan y reciben el influjo de la gracia y la intervención de Dios. Por eso, con el mejor de los juicios, los discípulos de Jesús le pedían que aumentase su fe y Él respondía con una serie de afirmaciones que nos sirven a nosotros para valorar que también necesitamos aplicarnos a esto, a creer más y mejor. La fe es nuestra relación personal real con Dios a través de Jesús. Significa haberle conocido, haber respondido a su llamada o paso por nuestra vida y también un tiempo de discipulado, seguimiento, obediencia efectiva a su palabra. Los grandes amigos de Cristo y de Dios son quienes han hecho la mejor experiencia de sentirse queridos, escuchados porque el Señor responde realmente en esta relación, cuando se cumplen (o “encuentran” como diría Teresa de Jesús) las “condiciones”, esto es, cuando se respeta nuestro modo de ser y relacionarnos y también el suyo.

Creer es acoger, respetar, dejar espacio al otro, ya sea con mayúsculas o minúsculas. Y nuestra condición nos la arroja Jesús a la cara con plena claridad: somos “siervos”, esto es, criaturas, seres naturalmente limitados que no podemos saberlo ni entenderlo todo. Si los domingos anteriores se nos recordaba que no estamos solos en esta vida, que dependemos unos de otros como hermanos, hoy se nos recuerda que no somos pequeños dioses y que eso es una liberación y, además, que nuestra dependencia del Señor, del Creador no es  esclavitud o “servitud” sino servicio. Hemos sido creados pero para ser hijos, una dignidad que, no obstante, solo podemos disfrutar plenamente en la fe, en la confianza que implica vivir como auténticos hermanos de todos.

» Primera Lectura

Lectura del Profeta Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo clamaré, Señor,
sin que me escuches?
¿Te gritaré «Violencia»,
sin que me salves ?
¿Por qué me haces ver desgracias,
me muestras trabajos, violencias y catástrofes,
surgen luchas, se alzan contiendas?
El Señor me respondió así:
Escribe la visión, grábala en tablillas,
de modo que se lea de corrido.
La visión espera su momento,
se acerca su término y no fallará;
si tarda, espera,
porque ha de llegar sin retrasarse.
El injusto tiene el alma hinchada,
pero el justo vivirá por su fe.

» Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14

Querido hermano:
Aviva el fuego de la gracia de Dios
que recibiste cuando te impuse las manos;
porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde,
sino un espíritu de energía, amor y buen juicio.
No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor
y por mí, su prisionero.
Toma parte en los duros trabajos del Evangelio
según las fuerzas que Dios te dé.
Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas,
y vive con fe y amor cristiano.
Guarda este tesoro
con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10

En aquel tiempo, los Apóstoles dijeron al Señor:
–Auméntanos la fe.
El Señor contestó:
–Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor, cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa?»
¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid:
«Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»

LECTURAS DEL DOMINGO