Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá"
15-11-2019
"Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá"

Cada año, en este tiempo, concluyendo el “año litúrgico” en el hemos estado “reviviendo” nuestra en las circunstancias concretas de la historia y la vida que van pasando, se recoge el hecho de que hay y habrá un final, que “todo lo que tiene un principio tiene un final”, como se suele decir. La fe nos va encaminando hacia una meta concreta, a la que se referían tanto la primera lectura como el Evangelio, y es importante no olvidarlo, para no desviarnos del camino y, sobre todo, para no perder la esperanza de que llegaremos a donde se nos ha prometido. La antigua alianza hablaba, sobre todo, del final, como “juicio” para el castigo de “malvados y perversos” y para el premio a “los que honran mi nombre”. Jesús, por su parte, no evita el tema ni las preguntas aunque no da falsas esperanzas. Su discurso escatológico comienza en la realidad que compartía con sus discípulos: la paz y tranquilidad que había permitido construir el segundo templo y permitía aún que fuese unas de las maravillas del mundo, estaba a punto de terminar.

No había que ser profeta ni hijo de Dios para darse cuenta de las fuerzas de disolución que escondía aquella sociedad teocrática y la peligrosa mezcla de injusticia y fanatismo religioso que iba a hacer saltar todo por los aires. Jesús invita, antes que nada, a reflexionar y discernir, a no dejarse llevar de profetas ni agoreros pues Él es el único dueño de su Palabra. Tampoco hay que temer las noticias sobre guerras y revoluciones, que son meros acontecimientos históricos que poco o nada tiene que ver con la acción divina en la historia que la dirige a su fin pero nunca a través de la violencia o el sufrimiento de los inocentes. Por desgracia, los creyentes sí sufriremos el efecto de estas convulsiones y a menudo seremos perseguidos pues el solo nombre de Jesús significará contradicción a causa de su compromiso con la verdad y la justicia que no se hace pagar a nadie. El final vendrá, pero cuando el Dios Creador y de la Vida lo determine en una decisión que es parte también de su misterio y su presencia. Hasta entonces, según Jesús, es necesario vivir en la fe, hacia el interior más que hacia lo extraordinario que pasa y disponerse a la crítica, la contradicción, incluso la incomprensión y persecución. Todo ello no es sino una ocasión para dar testimonio de lo que tenemos por cierto: el amor del Padre en Jesús, su compromiso real e histórico, su presencia cerca de cada uno y todos mientras dure este tiempo presente y pase lo que pase.

» Primera Lectura

Lectura del Profeta Malaquías 4, 1-2a

Mirad que llega el día,
ardiente como un horno:
malvados y perversos serán la paja,
y los quemaré el día que ha de venir
–dice el Señor de las Huestes–,
y no quedará de ellos ni rama ni raíz.
Pero a los que honran mi nombre
los iluminará un sol de justicia
que lleva la salud en las alas.

» Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-12

Hermanos:
Ya sabéis cómo tenéis que imitar mi ejemplo:
No viví entre vosotros sin trabajar,
nadie me dio de balde el pan que comí,
sino que trabajé y me cansé día y noche,
a fin de no ser carga para nadie.
No es que no tuviera derecho para hacerlo,
pero quise daros un ejemplo que imitar.
Cuando viví con vosotros os lo dije:
el que no trabaja, que no coma.
Porque me he enterado de que algunos
viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada.
Pues a esos les digo y les recomiendo,
por el Señor Jesucristo,
que trabajen con tranquilidad
para ganarse el pan.

» Evangelio

+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 21, 5-19

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo:
–Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.
Ellos le preguntaron:
–Maestro, ¿cuándo va a ser éso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?
El contestó:
–Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usando mi nombre diciendo: «Yo soy» o bien «el momento está cerca»; no vayáis tras ellos.
Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.
Luego les dijo:
–Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.
Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio.
Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

LECTURAS DEL DOMINGO