Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Cuando venga el Hijo del hombre"
29-11-2019
"Cuando venga el Hijo del hombre"

Apenas terminado, el ciclo o año litúrgico se reinicia y, como sucede un poco en el complejo aunque común mundo de la informática, deseamos que este reinicio dé paso a un sistema mucho más actualizado. Solo que aquí, somos nosotros quienes deberíamos estar actualizados tras un año entero de revivir los misterios de la vida del Señor. Ojalá que hayamos crecido en vida de fe, esperanza, amor, en el seguimiento de Jesús, en hacer más real en nuestra vida que formamos parte de la nueva humanidad que tiene a Cristo como iniciador y como principal soporte. Se nos abre por delante otro año para mejorar humanamente, sobre todo, por influencia del Maestro y Modelo de humanidad que es Jesús. Porque en el Adviento se trata de descubrir un poco el velo de la realidad y atrevernos a mirar y a soñar más allá, aunque siempre manteniendo los pies sobre la tierra y el corazón sobre los mandamientos de Jesús, ya que solo es bueno el sueño y la profecía que nos llevan a cambiar, realmente, la realidad, y no a juicios vanos y sin fruto que nos hacernos creernos mejores que los demás. La esperanza cristiana no es utopía (primera lectura) sino el anuncio de que hay Alguien en la realidad que la sostiene y lucha por mejorarla, contando con nuestra cooperación. Se nos muestra así no algo irrealizable sino la meta a la que nuestro creador y guía nos está dirigiendo, a poco que nos dejemos. En el Evangelio, el mismo Jesús explicaba que esta nueva humanidad irrumpe no de un modo racional o lógico, esperable, sino repentino, creador, rompedor de tópicos, original. Que no responde a las acciones que podamos diseñar o programar pues la actuación divina incluye en ella todos los aspectos de la realidad que nuestra inteligencia no puede penetrar del todo ni tener en cuenta a la vez en todas sus dimensiones. Lo más normal es que no entendamos lo que sucede o suceda ni cómo está sucediendo o sucederá. Nuestro juicio no sirve ni para prevenir momentos ni modos ni personas implicadas. Por eso la única actitud razonable es “estar en vela”, atentos, preparados siempre, sin dormirnos ni en los laureles ni en los fracasos para sostener siempre el pulso de la realidad que es la vida. Solo atentos a la Palabra, a los hermanos, a servir, amar y esperar sabiendo que Dios actúa, que no se está quieto sino plenamente comprometido con el verdadero cambio de vida, reiniciaremos del mejor modo posible este nuevo año o ciclo litúrgico en el que nos acercaremos un poco más a la meta de nuestro seguimiento, la comunión plena con Dios en el hombre Jesucristo.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén:
Al final de los días estará firme
el monte de la casa del Señor
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.
Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.
Dirán:
«Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:
él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén, la palabra del Señor.»
Será el árbitro de las naciones,
el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, ven,
caminemos a la luz del Señor.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13, 11-14a

Hermanos:
      Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz.
      Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 37-44

      En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
      –«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.
      Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre:
      Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.
      Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
      Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.
      Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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