Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo"
20-12-2019
"La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo"

El cuarto domingo del Adviento, tan cercano siempre a la fiesta de la Navidad, es siempre el recordatorio de que viene realmente, el Hijo de Dios, hecho carne de nuestra carne y vida de nuestra vida, gracias al sí incondicional de María virgen, nuestra hermana. Como en los otros domingos, era la profecía de Isaías quien anunciaba y predecía, hasta cierto punto el evento. El profeta daba un signo, contra la voluntad del rey de Israel, para mostrar la voluntad de paz y vida de Dios, capaz de proteger siempre a su pueblo, tantas veces a pesar de sus gobernantes. El rey de Israel desearía un tratado de sometimiento a un rey extranjero pero el profeta le proporciona la noticia del embarazo de una “virgen” que muestra que será posible la paz y la seguridad, a pesar de las crecientes amenazas de guerra y destrucción. Dios está interviniendo en la realidad para conducir las voluntades a la reconciliación y la paz, no al enfrentamiento, y así, este niño que viene y que podrá crecer en paz y con salud, será el signo vivo de la alianza que rehace Dios con Israel. En el Evangelio se trata del nacimiento de otro niño, esta vez de una virgen incontestable, lo que muestra que en este embarazo es Dios quien tiene exclusivamente la iniciativa: viene del Espíritu Santo. Como antes Isaías, es ahora Dios quien se adelanta a regalar este hijo bendito que significará el perdón de los pecados y la realidad corpórea de la presencia divina cerca de su pueblo, dentro mismo de él, no ya disfrazado de hombre, sino como hombre completo, entero y verdadero.

Mateo no narra la obediencia de María, que ya supone conocida, sino la de José, colaborador activo a pesar de todas las apariencias y digno descendiente de David el rey, que es capaz de caer en la cuenta de lo más importante: que el Señor se viene a vivir entre, con nosotros y de hacer no lo que a él le parezca más necesario u honroso, sino lo que Dios dice. Para esto bien sabemos por experiencia que se ha de tener un especial temple y disposición, una verdadera vida de fe y conocimiento del Señor a través de la Escritura y del cumplimiento de sus preceptos con verdad y realismo. Se trata, ahora, de hacer piña con el Señor, de obedecer también nosotros para poder contemplar y compartir la vida con este Mesías que está para llegar: el Dios con nosotros.

» Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Isaías ( Is 7, 10-14)

En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz:"Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo".
Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor".
Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"".

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos ( Rm 1, 1-7)

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios. Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús.
A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

» Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (Mt 1, 18-24)

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: "José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: "Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"". Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

LECTURAS DEL DOMINGO


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