Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

«Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto»
27-12-2019
«Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto»

En este domingo de Navidad celebramos a la Sagrada Familia, que es la verificación de la autenticidad de la Encarnación del hijo de Dios, quien no podríamos decir que se ha hecho verdaderamente carne hasta que no contemplamos y celebramos a su familia. Pues este es el verdadero modo de hacerse hombre, de ser persona es gracias a la familia. De otro modo, el hijo de Dios hubiese sido algo parecido a lo que publicaban ciertas herejías de los primeros siglos: un espíritu en forma humana o que solo finge ser hombre. Pero no: Jesús se hizo realmente un hombre como nosotros y tomó en sí todo aquello que no era incompatible con la naturaleza humana. Y por asumir de verdad la carne, necesitó la acogida de unos padres, sus cuidados prácticos y efectivos para poder seguir adelante, exactamente como cualquiera de nosotros. Es de sabios respetar esta natural jerarquía humana, como decía la primera lectura: las relaciones humanas reflejan el orden de la creación y de la naturaleza. Es de sentido común, porque otra cosa es ir contra la vida y la realidad y eso siempre tiene consecuencias.

La familia es, debe ser, ayuda y apoyo. En un primer momento, son los hijos quienes “soportan”, sustentan a los hijos para que puedan tener su propia vida y después sucede al contrario, que los hijos deben cuidar de aquellos que han cuidado de ellos. El Evangelio de Mateo, que subrayado el papel de José en la Encarnación, continúa igual: para lo que viene, la familia sigue apoyando y ahora hasta protegiendo a Jesús de la persecución del poder de turno, temeroso de la “competencia” de este nuevo rey pacífico. Se relata que tienen que huir, precisamente, a Egipto, la tierra de asilo por excelencia para los judíos (a pesar de otras apariencias). Por eso, al volver, el evangelista subraya cómo Jesús comienza a rehacer toda la historia de Israel, llamado por su Padre, precisamente, a salir de Egipto y volver a la tierra. También interpreta el sobrenombre de Jesús, “nazareno”, así como la explicación de que, cuando se manifieste, venga de Galilea y no de Judea, de donde era más esperable que viniese el Mesías. Será, pues, Galilea el lugar donde madurará, en el amor, apoyo y buenos ejemplos prácticos y religiosos de su familia, el mesías, hijo de Dios, destinado a construir la nueva familia humana, la nueva familia de Dios con todos nosotros.

» Primera Lectura

Lectura del libro del Eclesiástico  3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos
afirma la autoridad de la madre sobre su prole.
El que honra a su padre expía sus pecados,
el que respeta a su madre acumula tesoros;
el que honra a su padre se alegrará de sus hijos
y, cuando rece, será escuchado;
el que respeta a su padre tendrá larga vida,
al que honra a su madre el Señor lo escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre,
no lo abandones mientras vivas;
aunque chochee, ten indulgencia,
no lo abochornes mientras vivas.
La limosna del padre no se olvidará,
será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21
      Hermanos:
      Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.
      Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro.
      El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
      Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad
consumada.
      Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo.
      Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
      Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
      Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
      Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como con­viene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis áspe­ros con ellas.
      Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Se­ñor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23

      Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
      –«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. »
      José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta:
      «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.»
      Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
      «Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño.»
      Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel.
      Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.

LECTURAS DEL DOMINGO


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