Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"¿Qué hacéis de extraordinario?"
21-02-2020
"¿Qué hacéis de extraordinario?"

Prosigue el sermón de la Montaña descubriendo lo nuevo, lo “extraordinario” de la vida de sus discípulos, las actitudes y comportamientos que son la “iglesia visible”, esto es, que muestran hoy día que Jesús sigue realmente presente entre nosotros. Jesús sigue hablando de la Ley, concreción de la Alianza, y que por eso siempre tendrá valor y sentido y, por fuerza, se ha de cumplir y se cumple, de hecho, en Jesús y también en quienes le queremos seguir. Así el precepto de no devolver un mal superior al que se ha recibido, se transforma en la renuncia al propio derecho, con tal de seguir a Cristo. Porque toda venganza queda en manos de Dios (la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere, como dice la carta de Santiago), y el cristiano no opone resistencia al mal y la comunidad se separa del sistema político y jurídico humano de Israel y de los demás lugares que habite. La comunidad cristiana no se identifica con la nación, con ninguna nación, aunque sea capaz de vivir y de respetar a todas, pero el discipulado la sitúa no por encima de los ordenamientos legales pero sí más allá, porque la perfección y lo extraordinario que se persigue es superior siempre a lo que se puede exigir legalmente a todos y que suele ser un mínimo. Los cristianos rechazan a la legítima venganza para no añadir más mal al mal, viven a la intemperie y no buscan derechos ni protecciones contra la injusticia para debilitar al mal no dándole objetivos o posibilidad de multiplicarse. Jesús muestra con su vida y su muerte que la pretensión del mal se queda sin fundamento cuando se soporta y no se responde con más mal.

El discípulo, fundamentado en esta victoria de Cristo, la extiende y profundiza. No es que Jesús tolere el mal o pida tolerarlo, porque desde que llegó a este mundo estuvo luchando contra él (¡las tentaciones!), pero lo venció definitivamente muriendo en la cruz. Quien vive así, participa de esta pasión y muerte de Cristo, transforma como Él hace el mal de las personas en bien y vida. Esto se expresa claramente en el precepto del amor al enemigo: que es amor a todos y universal, amor “católico”, es la fuerza de Dios actuando en las personas y abriendo con ellas un espacio de comunión y de vida. Sería poco decir que amemos solo a los prójimos (aunque ya sería mucho según cuándo y dónde), queda mucho más claro así: amemos, con la fuerza de Dios en Cristo, a todos los que nos contradicen y persiguen, a los que odian y maltratan a los demás. Es algo inconcebible para el hombre “normal”, “natural”, choca con cualquier ordenamiento y lógica, pero es el fruto, el efecto de la comunión viva con Cristo que vive el discípulo. Se trata de vencer al enemigo, pero amándole.

» Primera Lectura

Lectura del libro del Levítico 19, 1-2. 17-18

El Señor habló a Moisés:
–«Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles:
"Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo.
No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que ama­rás a tu prójimo como a ti mismo.
Yo soy el Señor."»

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios  3, 16-23

Hermanos:
¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habi­ta en vosotros?
Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; por­que el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.
Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como es­tá escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.»
Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vues­tro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.
Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vues­tros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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