Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Yo soy la puerta de las ovejas"
01-05-2020
"Yo soy la puerta de las ovejas"

Seguimos celebrando –más que nunca, con fe, con esperanza– las Pascua del Señor Jesús y de todo su pueblo, todos y cada uno de nosotros. Cada domingo, como todo el año, escuchamos y revivimos de modo especial la buena noticia de que Jesús, el hombre que se desvivió por todos, resucitó, continúa vivo y cuidando de todos aquellos a quienes ha inoculado el “virus” de la fe y la confianza en Dios que él mismo padeció. Hoy esta noticia se sigue proclamando con la misma fuerza y convicción que en los primeros tiempos (primera lectura): “Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías”. Y porque Jesús está vivo, es el Buen Pastor (Evangelio). En estos tiempos que vivimos, también, hemos podido ver y sufrir distintos tipos de pastoreo y liderazgo y así podemos comparar entre Cristo y otros. Ser líder, ser pastor, no tiene nada que ver con el poder, o por lo menos con el poder en sentido humano, que es dominio y avasallamiento y viene acompañado, normalmente, de desinformación y engaño, de vanidad y prepotencia. Muchos supuestos líderes no aparecen más que como hombres miedosos que temen perder sus pocas seguridades y que se asombran del poco "agradecimiento" que recogen. Jesús, en cambio, muestra lo que es el auténtico poder, el verdadero liderazgo: cuidar efectivamente de los demás, por encima de la propia seguridad y bienestar, presentándose a ellos dando la cara (“entra por la puerta”) y permitiendo que se le reconozca: quien entra es quien ha dado la vida por todos, el que curaba, protegía y evangelizaba especialmente a los más pobres. Por eso, sus ovejas le conocen, se saben tocados y cuidados por Él, porque les conoce por su nombre a cada uno. Así, los llama personalmente para sacarlos afuera, para reunirlos no en un rebaño sino en un pueblo, una familia, que marchan juntos detrás de Él. Jesús camina siempre delante, afrontando en primer lugar todos los peligros, manteniendo el contacto personal, el reconocimiento mutuo, como la base de la pertenencia a este grupo y familia. La iglesia no profesa dogmas ni ideas, sino que profesa a Cristo, se siente, en cada creyente, querida y amada por su Señor, Pastor, Maestro. El lo dice explícitamente: “soy la Puerta”, esto es, la entrada, la salida, el nexo, el principio, el presente y el futuro del pueblo de Dios. Él nos inspira y empuja a cuidarnos unos a otros –algo más necesario que nunca en estos tiempos–, a hacernos responsables de muchas áreas de nuestra vida y convivencia que creíamos a salvo pero no lo están. Un domingo más, celebramos que no estamos solos, ni mal dirigidos: Cristo está con nosotros, y estamos juntos, caminando en la fe y la esperanza.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
–«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.»
Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:
–«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»
Pedro les contestó:
–«Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Por­que la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos.»
Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo:
–«Escapad de esta generación perversa.»
Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20b-25

Queridos hermanos:
Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa her­mosa ante Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que tam­bién Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.
El no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente.
Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.
Sus heridas os han curado.
Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:
–«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pe­ro el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nom­bre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no cono­cen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
–«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

LECTURAS DEL DOMINGO


...........