Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Vive con vosotros y está con vosotros"
15-05-2020
"Vive con vosotros y está con vosotros"

Pascua es también sinónimo de evangelización, de recordar todos que el encuentro con Cristo vivo y resucitado implica el deseo y hasta la necesidad de comunicarlo, de compartirlo con otros, con todos. Es el libro de los Hechos de los Apóstoles (primera lectura) el que nos lo hace presente, pues estos hombres y mujeres no tienen más objetivo en la vida que extender la luz, la vida y la esperanza con la que se han encontrado en Cristo. Y hasta la misma persecución causada por la muerte del primer mártir, Esteban, “ayuda” a la difusión del mensaje. Los diáconos que tienen que huir van difundiendo el mensaje y la verdad que ahora es el centro de su vida allá por donde van pasando. Así, Felipe predica en Samaría y obra “signos” de curación y liberación para mostrar que realmente Cristo vive y actúa allí en esos momentos. Pero, con todo, falta algo. A pesar de la palabra que convence, los signos que muestran y la aceptación y la alegría de quienes escuchan ante la Buena Noticia, la obra no está completa.

Se necesita la ayuda de los apóstoles que bajan desde Jerusalén y mediante la oración y la imposición de manos hacen que baje el Espíritu Santo, que es quien completa la obra, quien sella el encuentro entre Cristo vivo y cada uno de los creyentes. Ese el verdadero objetivo: que cada oyente de la Palabra y vidente de los signos reciba en su interior la certeza de la presencia viva de Dios en Jesús gracias al testimonio de quienes lo proclaman. Por eso el mismo Jesús habla de este “Defensor” o “Paráclito” que tomará el lugar de su cuerpo físico, para estar “siempre con vosotros”. Es el don de la Pascua, lo que ha conseguido la entrega y resurrección de Jesús para nosotros. Es la conciencia de la comunión del Padre y Jesús que ahora se comparte con cada creyente y da la certeza de que no estamos solos, no somos huérfanos. El es la misma vida de Dios que hace vivir a quienes se han encontrado con Cristo y lo siguen, comulgan con Él. Pero el Espíritu no es una realidad que esté a la vista de todos (“el mundo no puede recibirlo”) sino que solo se regala en este encuentro personal con el resucitado, solo lo percibe quien “guarda los mandamientos” de Jesús, quien se ha sentido tocado por él pero ha decidido entregarla la vida, no solo con el deseo sino sobre todo con las obras, con la vida.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 5-8. 14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban sólo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18

Queridos hermanos:
Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal..
Porque también Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Pa­dre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíri­tu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. En­tonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amare y me revelaré a él.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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