Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis"
25-09-2020
"Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis"

El evangelista Mateo, como el mismo Señor Jesús, sigue echando mano de las parábolas. En este caso, para intentar –en un último o penúltimo intento– hacer recapacitar a los dirigentes de su pueblo. El texto nos sitúa ya en Jerusalén, desde el comienzo del c. 21. Tras ser aclamado, ha ido al Templo y ha expulsado a los vendedores, declarando prácticamente que el Lugar ya no sirve para su propósito fundamental que era el encuentro con Dios y el culto. Después se ha negado a decir de donde viene su autoridad si sus oponentes no se definían respecto a Juan el Bautista. Al día siguiente, Jesús ha vuelto al Templo tranquilamente a enseñar y vuelve a enfrentar a aquellos que desean dejarle en evidencia y acabar con él. Pero su deber de profeta y también de mesías es ponerles ante la palabra, ante la verdad, que Dios está haciendo presente en por medio de él y que consiste, una vez más aunque esta vez de modo definitivo, en una oferta de conversión y salvación. La parábola de los dos hermanos nos deja la impresión de que todos obramos mal, de modo formal y de modo práctico. Que decimos y no hacemos y que hacemos pero no decimos. Ambas cosas están mal y significan incumplir la voluntad del Padre, quien se merece que obremos la verdad pero también que la digamos, que nuestras palabras y nuestros hechos estén de acuerdo, como siempre lo están las suyas. Aunque es sobre todo la propia vida, las opciones y decisiones que tomamos las que deben ir por delante, como señala también el Evangelio. De hecho, son las prostitutas –tan denostadas desde todas las ideologías y en todas las épocas– y los recaudadores –otro tanto– son quienes van por delante en este desafío de aceptar la oferta divina y comenzar a hacer la voluntad de Dios, para pasar a ser sus hijos e hijas, viviendo como tales. Es muy interesante la mención a Juan el Bautista en este contexto: los mismos que más arriba no han querido reconocer su autoridad, tampoco valorarán lo que significa que prostitutas y publicanos sí lo hayan hecho. Y lo que es peor: es que ni siquiera después de ver esto, cómo han cambiado las vidas de estos “colectivos”, no sacan sus consecuencias. Una vez más son los pobres que saben que lo son, los verdaderos buscadores y necesitados de amor verdadero y salvación quienes caen en la cuenta de quién está actuando realmente en este Hombre,  Jesucristo.

» Primera Lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28

Así dice el Señor:
«Comentáis: "No es justo el proceder del Señor.
Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11

Hermanos:
Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme es­ta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la hu­mildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
Él, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre–sobre–todo–nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
–«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor. " Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron:
–«El primero.»
Jesús les dijo:
–«Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la de­lantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron.»

LECTURAS DEL DOMINGO


...........