Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia"
02-10-2020
"Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia"

Hoy escuchamos otra parábola que es otro “ataque” a los dirigentes del pueblo elegido, de Israel. Jesús, de acuerdo a la técnica y estrategia de los profetas echa en cara a los responsables, en teoría, de la alianza, su falta de acogida a la acción que Dios, en ese momento, está realizando. Podemos decir que esta vez Jesús hace un último y arriesgado intento, que “echa el resto” contra ellos o a su favor, como cada uno lo quiera ver. En nuestros tiempos se habla y hablamos mucho de diálogo, considerándolo siempre como una alternativa civilizada o pacífica. Este “diálogo” que emprende Jesús tendrá un fin muy distinto: su propia muerte. La moderna investigación opina que cuando Jesús pronunció esta parábola era consciente del final que le esperaba y que, de algún modo, así lo estaba indicando y prediciendo. Así, su intención profética era sin duda la última o penúltima llamada a la conversión a aquellos que eran también israelitas y, por tanto, su responsabilidad, a quienes había sido enviado en primero lugar. La parábola sigue de cerca a otra del profeta Isaías (primera lectura) que pone el dedo en la llaga misma de la lucha o rechazo humano de Dios. Esta realidad forma parte del misterio mismo de la revelación: Dios se autocomunica como amigo, como apoyo de la vida humana pero sigue siendo Dios, esto es, el origen de todo, también del hombre, que tiene una idea bien precisa de cómo deberíamos realizarnos y comportarnos. Dios nos ha creado libres pero siempre se ha hecho presente para reunirnos y que vivamos auténticamente como personas. Y con la misma intensidad que Dios ha hecho esto siempre, el hombre ha intentado evitarlo, seguir su propio camino, fingir que no es criatura, que está solo y se autodetermina, que los demás no importan, que al menos unos cuantos hacer siempre lo que les parezca. Hoy Dios sobra, estorba, aunque la Biblia nos testimonia que esta idea y esta práctica no son de ahora, sino de siempre. El hombre ha intentado siempre echarlo de su vida, de la idea que tiene de la realidad para no sentirse “vigilado”, “juzgado”, coartado en una supuesta libertad para ser el mismo pero muy frrecuentemente no ha servido más que para hacer el mal, destruir y hasta autodestruirse. Pero Jesús lo deja claro: Dios es creador y es padre, su padre y también puede ser el nuestro. El tuvo la primera palabra y tendrá también la última. El nos cuida y, como su último y definitivo gesto, ha enviado a su propio hijo para que comprendamos en él quienes somos y quien es también él y seamos capaces de actuar en consecuencia.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 5, 1-7

Voy a cantar en nombre de mi amigo
un canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña
en fértil collado.
La entrecavó, la descantó,
y plantó buenas cepas;
construyó en medio una atalaya
y cavó un lagar.
Y esperó que diese uvas,
pero dio agrazones.
Pues ahora, habitantes de Jerusalén,
hombres de Judá,
por favor, sed jueces
entre mí y mi viña.
¿Qué más cabía hacer por mi viña
que yo no lo haya hecho?
¿Por qué, esperando que diera uvas,
dio agrazones?
Pues ahora os diré a vosotros
lo que voy a hacer con mi viña:
quitar su valla
para que sirva de pasto,
derruir su tapia
ara que la pisoteen.
La dejaré arrasada:
no la podarán ni la escardarán,
crecerán zarzas y cardos;
prohibiré a las nubes
que lluevan sobre ella.
La viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel;
son los hombres de Judá
su plantel preferido.
Esperó de ellos derecho,
y ahí tenéis: asesinatos;
esperó justicia,
y ahí tenéis: lamentos.

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 6-9

Hermanos:
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y sú­plica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, pu­ro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta.
Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mi, ponedlo por obra.
Y el Dios de la paz estará con vosotros.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancia­nos del pueblo:
–«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labra­dores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labra­dores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Ten­drán respeto a mi hijo."
Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia."
Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aque­llos labradores?»
Le contestaron:
–«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la vi­ña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
–«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
"La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente"?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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