Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"¿Es licito pagar impuesto al César o no?"
16-10-2020
"¿Es licito pagar impuesto al César o no?"

Jesús, según testimonian los Evangelios y especialmente san Mateo, nunca esquivo por miedo o interés, ninguna pregunta comprometida. Mas aún: las aprovechó para entrar más profundamente en su propuesta y en el corazón y la mente de las personas. Y la mayoría de los que vinieron a engañarlo o hacerle caer en una trampa, salieron trasquilados. El Evangelio nos sitúa en los últimos encuentros de Jesús con sus contemporáneos: rodeado de sus enemigos, en el corazón de la ciudad que es a la vez enemiga y el corazón de su reino, está culminando su misión de exponer y comunicar la verdad de lo que Dios está haciendo por medio de él. Tras estos encuentros solo quedará la culminación: entregar la vida para hacer toda esa realidad accesible a quien se quiera comprometer con ella. Este encuentro es con unos "partidarios de Herodes" y, por tanto, colaboradores con el poder romano (lo cual no tiene porqué ser malo "de suyo"), que como todo poder que quiera mantenerse no se puede apoyar en la pura coacción y la violencia (o el engaño como en nuestros tiempos) y estaba en connivencia con el poder judío ("ancianos" y sacerdotes). La referencia a Herodes alude a este idumeo (no judío por tanto) y su dinastía impuesta por Roma desde los tiempos de Julio César como “reyes” o “amigos” (colaboradores o delegados).

El Evangelio centra entonces el debate en las relaciones entre poder (político) y religión que en la antigüedad se producía al más alto nivel (y hoy también, aunque no lo queramos ver o reconocer). Además, la primera lectura nos abría lo ojos respecto a que ambos planos están directamente relacionados: la historia de la salvación refiere casos como el de Ciro, rey pagano, “elegido” por el Dios de Israel para la importante misión de hacer volver al pueblo del Gran Exilio. Jesús, como siempre, rasga por su mismo centro la trampa o el intento de hacerle caer en una contradicción lógica y vital. Afirma con toda seguridad que Dios no renuncia a actuar en la realidad, no se le puede encerrar en la mera interioridad o en celebraciones secretas y privadas: Cristo mismo, hombre como nosotros, que nunca se escondió ni se “privatizó” es la prueba viva del modo de actuar del Dios verdadero. Pero sus intereses y acciones tienen su propia intención, sus propios medios y su propio fruto; con el Evangelio en la mano y en el corazón se pueden muy distinguir en cualquier confusión. En este caso, si el problema es la imagen del César –a quienes los romanos iban considerado un dios de andar por casa– Jesús les recomienda que se las den o devuelvan al mismo César, pues en el fondo es él quien se “cuida” de la estabilidad de la economía (o así debiera ser). Dios, en Jesús, se cuida de otras estabilidades: el amor, la fraternidad, la verdad, la vida.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías (45,1.4-6):

Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.»

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5b):

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordarnos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

» Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,15-21):

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta.
Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.»
Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron: «Del César.»
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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