Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Fui a esconder mi talento bajo tierra"
13-11-2020
"Fui a esconder mi talento bajo tierra"

Todas estas parábolas del capítulo 25 de San Mateo suenan a despedida y lo son. Jesús sabía que su tiempo humano estaba llegando a su final y, naturalmente, quiso dejar un resumen, un legado, un testamento que, en el fondo, es una gran invitación a que cada discípulo, asuma su responsabilidad. Esto significa hacer balance de todo lo obrado, hablado y de lo que ha sucedido para que quienes le han seguido puedan seguir haciéndolo y no precisamente con las manos vacías. Como las demás parábolas, también esta es un desafío al modo común de pensar y entender la realidad que aparece en el diálogo con el último de los empleados, aquel que ha escondido el talento bajo tierra ante  el temor de perderlo. De entrada, es un diálogo extraño pues el empleado no sabe por qué su solución no es una alternativa válida, aunque sea claramente “inferior” a las otras porque no ha ganado nada. Da la impresión de que el acento se pone, como en nuestro mundo –y en cualquier mundo– en el provecho material de una  buena inversión. Sin duda es un aspecto importante, aunque en el Evangelio se suele hablar  más de “fruto” pero en el cristianismo y la iglesia no solo se debate sobre ideas o teorías o se contempla el misterio sino que también se pone por obra y cada día.

La pastoral es teología práctica, puesta en obra y la caridad es el mismo corazón eclesial que actúa y construye el reino de Dios en la realidad actual. Ser cristiano de verdad no es que uno crea que lo es o que tenga las mejores intenciones sino que realmente “dé” frutos cristianos en su vida y su entorno. La parábola, pues, en primer lugar nos querría desengañar sobre esto y hacernos volver a la lucha que tenemos planteada en la vida real. Aunque sugiere mucho más: afirma claramente que todos los que hemos tenido que ver con Jesús, y muy especialmente sus discípulos y seguidores, hemos recibido de Él lo suficiente no solo para vivir nuestra vida hacia la plenitud sino también para dar mucho fruto. En cada uno de esos “talentos” (una cantidad enorme de dinero en su tiempo) está todo lo necesario para vivir y construir el reino, para continuar la misión de Jesús. Nadie debe sentirse menos por tener menos dones o menos capacidades humanas o menos medios o por entender y vivir en menor medida el mismo Evangelio. En nuestra vida y nuestras manos Jesús mismo ha dejado todo lo que necesitamos esperando  que lo hagamos fructificar, como verdadera alegría en nuestra vida y como la mejor aportación a los demás y a esta realidad que compartimos con ellos.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Proverbios   31, 10-13. 19-20. 30-31

Una mujer hacendosa,. ¿quién la hallará?
Vale mucho más que las perlas.
Su marido se fía de ella,
y no le faltan riquezas.
Le trae ganancias y no pérdidas
todos los idas de su vida.
Adquiere lana y lino,
los trabaja con la destreza de sus manos.
Extiende la mano hacia el huso,
y sostiene con la palma la rueca.
Abre sus manos al necesitado
y extiende el brazo al pobre.
Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura,
la que teme al Señor merece alabanza.
Cantadle por el éxito de su trabajo,
que sus obras la alaben en la plaza.

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses  5, 1-6

En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis, her­manos, que os escriba.
Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas.
Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
–«Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
"Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco."
Su señor le dijo:
"Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo:
"Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos."
Su señor le dijo:
"Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
Finalmente, se acercó el que habla recibido un talento y dijo:
"Señor, sabia que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo."
El señor le respondió:
"Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber pues­to mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes."»

 

LECTURAS DEL DOMINGO


...........