Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto»
08-01-2021
«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto»

El último mensaje que nos deja el tiempo de Navidad es que el gozoso y admirable hecho de la Encarnación no ha venido solo para quedarse y llenar nuestro vacío espiritual personal sino también para cambiar al mundo, esto es, que se tiene que difundir hasta los confines de la tierra y el final mismo de los tiempos, para irlos cambiando y acercándolos, precisamente, a ese final. Cristo es la luz de las gentes y de los pueblos y toca a sus discípulos reflejar y extender esta luz. Cada Navidad recordamos esta primera gran globalización, que sigue vigente, y que es la catolicidad. De hecho, católico significa, precisamente universal, la totalidad de seres humanos en todas las épocas. Esta fiesta del Bautismo que celebramos hoy, un Jesús adulto se manifiesta ante este universo como quien tenía que venir y, aún más, como el Mesías, el redentor. En este encuentro con Juan el Bautista, Jesús recibe la herencia entera de la antigua alianza (primera lectura), sus valores, como diríamos hoy. Y así este hombre concreto, Jesús, es el siervo del Señor, elegido y presente para hacer realidad la alianza para todos, el derecho, esto es, unas relaciones humanas verdaderas y capaces de sostener a cada persona concreta, lejos de la explotación y el abandono. También se indican a este servidor los medios: construir y no destruir, apoyar todo lo que esté vivo, aunque sea pobre y débil.

Esto solo podrá hacerlo abriendo los ojos y liberando las mentes de todas las prisiones, también las actuales que no por “digitales” son menos reales porque solo el engaño y la ignorancia son la tiniebla que nos impide vivir como auténticas personas en comunión. Jesús es el hombre sobre quien bajó y sobre quien permanece el Espíritu, la presencia trascendente de Dios. Es este hombre entero, humano y divino la razón para seguir construyendo este reino católico, donde cualquiera puede tener un lugar y ser acogido exactamente como es, al tiempo que es llamado a crecer y mejorar junto con los demás justamente porque puede y de hecho lo hace, transmitir ese mismo Espíritu que lo habita haciendo de cuantos lo reciben verdaderos hijos de Dios y auténticos hermanos que se quieren y se preocupan unos por otros. Hoy también recordamos y celebramos que esto se lleva realizando desde más de dos mil años. Que nuestra Iglesia, que sigue siendo católica a pesar de todos los pesares, transmitiendo y haciendo presente a este hombre que es Dios y que es aquí en la Iglesia, no en ningún ideal eterno y celeste, donde podemos y de hecho vivimos la filiación divina y la fraternidad, verdaderas luces y esperanzas de este mundo angustiado.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7

Así dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, a quien prefiero.
Sobre él he puesto mi espíritu,
para que traiga el derecho a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceara por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
el pabilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho,
no vacilará ni se quebrará,
hasta implantar el derecho en la tierra,
y sus leyes que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con justicia,
te he cogido de la mano,
te he formado, y te he hecho
alianza de un pueblo, luz de las naciones.
Para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión,
y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

» Segunda Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
– «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:
– «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo:
–«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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