Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar Satanás"
19-02-2021
"Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar Satanás"

En el primer domingo de cuaresma siempre se reflexiona sobre la tentación, que es una parte irrenunciable de la vivencia humana. Jesús vive y así descubre la verdadera humanidad y todas sus implicaciones y nos recuerda que todos somos tentados y que si no lo notamos es que hemos renunciado a buena parte de nuestra fe y nuestra humanidad. En el inicio mismo de su proyecto de vida y de su oferta a los hombres, Jesús sufrió esta tentación, nos anunciaba el Evangelio. Tiene que ser así para todo aquel que se planteé una opción seria (es decir, mantenida) de vida. El Evangelio lo sitúa entre el momento del bautismo y el de comenzar a proclamar su propio anuncio, una vez arrestado Juan el Bautista. Es un momento de toma de conciencia y de decisión, por tanto. Jesús debe emprender –y sostener– su propio camino, su propia oferta de vida que quiere hacer extensible a todos. El texto afirma que a este momento de decisión, que dura cuarenta días, le conduce directamente el Espíritu que ha descendido y permanece con Él desde el bautismo. Es una experiencia vital, pues, que es parte de su intento y proyecto de vida, del mismo Evangelio. Se refleja y se rehace la experiencia esencial de los creyentes de la antigua alianza durante otros cuarenta –esta vez años– en el desierto para recordarnos que ser creyente es ser tentado, es tener que convivir y luchar con una decisión tomada que tiene que reafirmarse y también validarse cada día.

La versión del Evangelio de Marcos alude también a una alianza anterior (primera lectura), la primera, la que hizo el mismo Dios con la primera pareja humana, el proyecto original de lo que Dios siempre quiso que fuera la creación. Jesús vive como debió vivir el primer hombre, lo único es que el paraíso ahora es el desierto y los animales que eran su compañía ahora se comportan como alimañas, pero también ahí están los ángeles que le sirven. Esto para dar a entender que este desierto que sigue siendo nuestro mundo aun puede ser vivido como el paraíso si se afronta la tentación como Jesús. Él ha buscado conscientemente la soledad de la fe –la noche, diríamos, pensando como san Juan de la Cruz– para hacer la experiencia radical de la presencia de Dios que, cuando faltan todos los demás apoyos y protecciones, se manifiesta indiscutiblemente cerca de aquel que cree, cuidando, protegiendo, sosteniendo a quien de verdad se cree y quiere vivir la alianza.

» Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos:
–«Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descen­dientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ga­nado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.»
Y Dios añadió:
–«Esta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuan­do traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.»

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3,18-22

Queridos hermanos:
Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios.
Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
Con este Espíritu, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos –ocho personas se salvaron cruzando las aguas.
Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús, Señor nuestro, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a pro­clamar el Evangelio de Dios. Decía:
–«Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

LECTURAS DEL DOMINGO


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