Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo"
17-01-2020
"Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo"

Entre la navidad y la cuaresma, “navegamos” en unos cuantos domingos de tiempo ordinario, que se abren estrechamente conectados a las celebraciones que acabamos de vivir. En las lecturas de hoy aún resuena la presentación o manifestación histórica de Jesús, el Hijo de Dios encarnado, a sus contemporáneos, entre los que se encontraban los que se convertirían, con el tiempo, en testigos y transmisores de lo que había sucedido desde que todo comenzó en Galilea. Porque fue en Galilea donde Juan predicaba y bautizaba, donde Jesús se “dejó bautizar” y después comenzó también a bautizar él (cfr. Jn 4,1-2), con sus discípulos. Entre una etapa y la otra, se sitúa el texto que hemos escuchado en el que Juan, resumen vivo y último aliento de la antigua alianza, señala a Jesús como “cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Y al hacerlo, descubre y descansa en él, a la vez el objetivo de su misión: que todo Israel y todo el mundo, le conozca y le pueda seguir a fin de dejarse bautizar por Él con el Espíritu Santo, ya no solo con un poco de agua y mucha buena intención.

Lo que viene a decir el último de los profetas es que este hombre concreto, Jesús, quien era tenido por hijo de José, de Nazaret, es quien realizará, de modo efectivo, todas las promesas de Dios. Para ello cuenta solo con dos dones o realidades, sencillas pero que son las más efectivas. Por un lado, en Él se ha posado, habita, persiste el Espíritu y por otro es un hombre exactamente como todos. Es el hombre que tiene, por fin, el Espíritu y se deja llevar por Él de modo efectivo a fin de unir a todos con Dios, hacernos a todos lo que Él quería que fuésemos desde el principio, sus hijos e hijas. El Espíritu viviendo en un hombre como nosotros es el cumplimiento de las promesas de Dios a todos pero para conseguir que este don pase a cada uno, a cualquiera, este hombre debe recorrer su camino como “cordero de Dios” hasta el final, es decir, ha de entregarse por completo, con todo lo que es y todo lo que tiene: su crédito, realidad, cuerpo y hasta su mismísima vida de hombre. Esta entrega convertirá a toda carne en cuerpo suyo, cuerpo de Cristo, derramando el Espíritu para que todos fuésemos, realmente, hijos e hijas de Dios.

 

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 49, 3. 5-6

El Señor me dijo:
«Tú eres mi siervo,
de quien estoy orgulloso.»
Y ahora habla el Señor,
que desde el vientre me formó siervo suyo,
para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel
–tanto me honró el Señor,
y mi Dios fue mi fuerza–:
«Es poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra.»

» Segunda Lectura

Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-3

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Je­sucristo sean con vosotros.

» Evangelio

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
–«Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. És­te es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo:
–«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una pa­loma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
"Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. "
Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»

 

LECTURAS DEL DOMINGO


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