Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y sal­mos acerca de mí tenía que cumplirse"
16-04-2021
"Todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y sal­mos acerca de mí tenía que cumplirse"

Quizá lo mejor de este tiempo de Pascua son estos relatos de encuentro de Jesús Resucitado con los suyos, que se solían producir cada ocho días coincidiendo con el aniversario semanal del “primer día de la semana” en que tuvo lugar la resurrección. Es la ocasión y el lugar para que los discípulos compartan su experiencia personal y comunitaria del encuentro con el Maestro, vivo para siempre, y sus implicaciones para los que han creído en él. La vida continúa y así también la misión, el proyecto y el intento de Jesús. Su cuerpo glorificado impulsa ahora, como corazón existencial, ese otro cuerpo suyo que es su comunidad, su iglesia. Así, da la impresión también de que los encuentros más restringidos de Jesús, desde las mismas “apariciones” a pie de sepulcro, por así decir, tienen por objeto provocar o conducir hacia estos encuentros más celebrativos, como el del Evangelio de hoy. Pues es ahí, cuando están todos juntos, cuando Jesús se puede mostrar y se muestra de hecho en su lugar y construye la nueva realidad, esto es, qué significa su presencia y compañía, qué aporta y a qué compromete a partir de ahora el seguimiento del maestro. En primer lugar, Jesús siempre tiene que combatir la incomprensión, el miedo, la ignorancia, hasta que lo confundan con un “fantasma” o cualquier forma de nuevo espíritu. En este texto el Maestro se empeña y a fondo a “probar” que su está vivo y presente también mediante su cuerpo, nuevo y glorificado sí, pero capaz de interactuar e influir en la situación e historia concreta de los presentes.

A Jesús se le puede tocar, conserva las heridas de su pasión y muerte y hasta es capaz de comer, aunque no tenga ya la necesidad física de hacerlo. Y, sobre todo, les insiste una y otra vez en que todo esto que ha pasado es lo que “tenía que pasar”, el cumplimiento o el modo en que se ha hecho real y efectiva la salvación, aquí presente y actuante. Y, lo mejor, que esto no es el final sino el principio: lo que ya se ha cumplido sobre el “perfeccionamiento” y revelación del Mesías ha puesto el marcha el verdadero Evangelio que es la predicación, a partir de aquí, a partir de este Hombre, de la conversión y el perdón de los pecados para todos. Cada encuentro con Jesús vivo, cada explicación de las Escrituras, cada encuentro corporal y físico con Cristo (comunión eucarística) nos reconvierte y recicla y profundiza nuestra realidad de testigos que tenemos que llevar a todas las personas lo que a nosotros mismos nos salva, nos alegra el día y la vida entera.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 3, 13-15. 17-19

En aquellos días, Pedro dijo a la gente:
– «El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que voso­tros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, cuando había decidi­do soltarlo.
Rechazasteis al santo, al justo, y pedisteis el indulto de un asesino; matasteis al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos.
Sin embargo, hermanos, sé que lo hicisteis por ignorancia, y vuestras autoridades lo mismo; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer.
Por tanto, arrepentíos y convertíos, para que se borren vuestros pecados.»

» Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5a

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis.
Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Pa­dre: a Jesucristo, el justo.
Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus mandamientos.
Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamien­tos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él.

» Evangelio

+Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al par­tir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice:
– «Paz a vosotros.»
Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo:
– «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vues­tro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.»
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
– «¿Tenéis ahí algo que comer?»
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y co­mió delante de ellos. Y les dijo:
– «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y sal­mos acerca de mí tenía que cumplirse.»
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió:
–«Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de en­tre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, co­menzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

LECTURAS DEL DOMINGO


...........