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04-06-2019
XV Comida en favor de las Misiones
en Jaén

La cita se fijó para el día 2 de junio, a las 12’30 horas, “Domingo de la Ascensión” y en la iglesia del convento de NN. MM. Carmelitas Descalzas de Jaén.

El templo, radiante, acogedor y con un altar y presbiterio adornado de flores, fruto de la Resurrección y de la preparación de Nuestras Monjas. Somos los 150 asistentes y la Comunidad de clausura. Ellas cantaron la misa y lo prepararon con el estilo monacal y teresiano.

El P. Francisco Víctor López Fernández, conventual de Úbeda y Asistente de la Fraternidad OCDS de Jaén, presidió la Eucaristía.

Al finalizar la Misa, se proyectó un documental sobre “Abiyán. Misioneros de Barrio. Carmelitas Descalzos”, sobre​ (Costa de Marfil), en relación con la labor de nuestros misioneros y la Casa Hogar “Betania”, junto con las HH. Carmelitas Teresas de San José; puso a toda la asamblea en la mejor onda misionera. Y, casi en una procesión cívica, al terminar el audiovisual que preparó el esposo de María de los Ángeles Martínez, OCDS, nos encaminamos para el Restaurante “El Balcón”, que hasta el nombre es de admiración.

En este lugar  situado en el Puente de la Sierra, de Jaén, se sirvió la Comida Benéfica y Solidaria de Misiones. Los 150 comensales le dábamos un toque agradable con las mesas adornadas con banderas de diversos países, universalizando la concurrencia. A la vez, nos entregaron un impreso colaborador-monetario para ayudar a la propia causa de la evangelización, en el que cada uno donaba la cantidad que podía. Y como lógica de estas ocasiones, se realizó la rifa de regalos, obsequiados para la causa, con la clásica venta de tiras de papeletas, de un solo color, las de toda la vida, de ferias, campañas, sorteos…y todo, con el mismo fin: las Misiones de la Orden de los Carmelitas Descalzos, en este caso, de Abiyán.

Entre los asistentes se hizo mención, antes de levantar la mesa, al matrimonio que favoreció el servicio del autobús para favorecer el desplazamiento. En honor a la verdad, todos sabíamos a lo que íbamos, y no queríamos quedar sin colaborar con la labor evangelizadora de Nuestra Orden desde el campo misionero.

Los miembros de la Comunidad del Carmelo Seglar de Jaén se portaron como unos verdaderos jabatos o celosos misioneros, dimensión que cada vez les singulariza más en su devenir como sujetos y comunidad de la Familia del Carmelo. Ellos recuerdan cómo desde siempre las primeras carmelitas les transmitieron el amor a la obra de las misiones, con los donativos, tómbolas, rastrillos, y la oración en el corazón.

Se adjuntan unas cuantas imágenes de lo celebrado y vivido, aunque la realidad es diferente, mayor y mejor.

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