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03-11-2019
In memorian Hno. Rafael Cuéllar Almagro
Paz Eucarística

Pasaba la veintena de años cuando llamó un joven alto y robusto al timbre del convento de Nuestra Señora del Carmen, junto a la iglesia del mismo nombre, desde 1954; si bien, la raíz y eco era y sigue, Santa Marina, en la ciudad extremeña de Zafra (Badajoz).

De Bienvenida (Badajoz) a Zafra no hay mucha distancia. Es el convento más cercano a donde se presenta el joven Rafael con el ánimo de entregarse al Señor ya la Virgen, la Madre del Carmen.

 

Los padres le abren las puertas, y al poco tiempo lo encontramos haciendo el noviciado en Las Ermitas de Córdoba. Siempre recordó las muchas aceitunas que producían los olivos, y los novicios recogían. Profesó el día de San Francisco de 1961, con sus 27 años.

 

Los superiores intuyeron bien pronto las trazas del hermano para enviarlo a la comunidad de San Fernando (Cádiz) al servicio de aquella casa. La Patrona de la Ciudad, el Colegio y el servicio rápido y silencioso lo caracterizaron casi durante tres décadas.

 

Con la misma agilidad llevaba a un niño del colegio mareado o accidentado a la atención sanitaria que al mercado a por el sustento como a comprar las flores para el templo. Y esto en todo: comunidad, profesores, familias, parroquia, madres Carmelitas… no conocía la pereza, y rara vez se cansaba. Caminaba rápido, y con el volante, volaba. Eso sí, se acostaba pronto y amanecía el primero. E inmediatamente preparaba el café. Así que cuando se olía el aroma, sabíamos que el hermano Rafael ya había pasado. Su generosidad se derramaba en múltiples facetas en sus manos siempre abiertas.

 

El oído no le hacía buena compañía, pero como tenía buen humor se reía y callaba. Y si estaba solo, cantaba, sobre todo cuando regaba y cuidaba las macetas. El flamenco y la canción española, lo bordaba.

 

Y como buen hermano muy devoto del Niño Jesús de Praga, la Santísima Virgen del Carmen (la Patrona), San José (no en vano se llamaba de San José), nuestros Santos Padres…y todo lo que fuera espiritual, le gustaba y cuidaba, a su manera, pero con gran fervor y admiración.

 

El trienio a caballo entre el S. XX y el XXI lo pasó en Cádiz. El desplazamiento fue pequeño. Después vendría otro mayor: Granada, entre los postulantes y estudiantes, con buena labor en la comunidad y con su alegría serena continuamente. Y, si la audición le fallaba, ahora aumentaba la visión,  la vida cada vez se le limitaba más. Así, por acompañar a un religioso enfermo a la comunidad de San José de Burgos, dejó su Granada, que se quedó muy lejos; se trasladó con él, y allí le pillo aquello “que voy de vuelo” y del “dulce encuentro”.

 

Merece la pena recordar lo que un hermano comunicaba a otro hermano de nuestra Provincia Ibérica:

 

“…Celebrando la Misa de las 12'30, que celebraba un servidor, por ser hebdomadario de semana; en el momento de dar la paz, un compañero, el P. Pedro Rodríguez y un servidor que íbamos a darla al Hº Rafael, él me dice: "Dionisio, el Hermano está muerto". Lo hemos mantenido sentado en la silla hasta acabar nuestra Eucaristía. Lo hemos llevado a su habitación hasta las cinco de la tarde que ha llegado la funeraria "la Paz" y bajado a la Capilla de invierno que tiene la Comunidad. 

 

… Como todas las mañanas le hemos dado el almuerzo y me preguntó si hacíamos la Lectura. Le he respondido que hoy teníamos la Misa solemne a las 12'30 y tenía que preparar los Cantos y la Homilía. Quedó en conformidad. El P. Pedro también ha conversado con él comentando la fiesta de hoy. El P. Julián ha dicho que le confesó ayer tarde. … Pienso que ha sido un don grande de Dios llevárselo   en este día. Era bueno como él sólo. Todo el día con el Rosario en la mano y haciendo compañía a Jesús en la Capilla. No se ha quejado en tanto tiempo que llevaba con dificultad en la vista y en el oído. Sabes que era uno de los más fieles a la lectura que hago a las 11 de la mañana para el grupito que lo desea”.

 

Nuevamente se incrementa la información por el mismo canal:

 

“Vengo del funeral…. Han llegado desde Granada Pepe Marín y Pablo Mª. ¡Gloria a Dios! Me he alegrado mucho al verles. También, cinco personas de la familia que han comido con la comunidad y participado en todo el funeral. Ha llegado el P. Gabriel, Vicario Provincial, él ha pronunciado la homilía;  el Superior, después de la comunión, ha dicho sus palabras…  El Señor de la vida nos conforte en su camino de Evangelio. ¡Ah! y la Virgen Madre, hoy que es sábado, le acoja en su regazo”.

 

Escribía una señora de Úbeda (Juani Sánchez Bellón), a los religiosos del convento sanjuanista, al esterarse del fallecimiento de nuestro hermano:

 

“Quiero mandarte nuestro Pésame por la pérdida del querido Hermano Rafael. En nuestra familia fue siempre muy querido.

Se portó muy bien con mis Padres en los buenos y en los días de dolor y hospital. Fue siempre agradecido y generoso. Dispuesto siempre para ayudar y dar ánimos.

Un ejemplo de entrega, sencillez y nobleza de espíritu.

El Carmelo seguro que sabe el gran hijo que ha perdido.

DEP”.

Un final precioso, más que de película, divino. Además, al hermano Rafael María de San José (Cuéllar Almagro) le han salido los números redondos, como ese alcance que se troca en principio  “que a vida eterna sabe”:

85 años de vida, desde el 5 de mayo del año 34.

58 años en la Familia del Carmen.

Como era flamenco y taurino, su funeral: a las cinco de la tarde.

Todos los Santos, camino del cielo para el abrazo de la Paz.

Todos los  Difuntos, primer sábado para que lo introduzca la Virgen del Carmen.

Fr. Francisco Víctor López Fernández, en Úbeda

 

 

 

 

 

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