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02-02-2020
P. Francisco Víctor López Fernández, Miembro de la Academia Bibliográfica Mariana
"Virgen de la Capilla" de Jaén

Pequeño no (pero casi) se quedó el coqueto salón de actos de la casa de hermandad de la Ilustre, Pontificia y Real Cofradía de María Santísima de la Capilla para recibir a fray Francisco Víctor López Fernández en el seno de la Academia Bibliográfica Mariana a la que da nombre la patrona de Jaén. Cofrades de la patrona y del resto de hermandades de Gloria y Pasión (entre las que no faltó la única hermandad de origen carmelitano descalzo de la capital, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús), llenaron el recinto ubicado en el barrio de San Ildefonso.

La actividad de la institución se ha recuperado con tal brío que convocatorias como la de ayer evidencian el vigor de la ensolerada entidad que dirige Manuel López Pegalajar. Sí, cada una de las citas que celebra la academia se convierte en una lección magistral a cargo de sus nuevos componentes, que aportan luz sobre temas relacionados con la Madre de Dios desde las más dispares disciplinas.

En esta ocasión, los asistentes disfrutaron de un discurso que dio cuenta de la profundidad de conocimiento de su autor acerca de la figura y la obra (literaria y espiritual) de San Juan de la Cruz; no en vano, López Fernández y el místico abulense visten (el primero desde la eternidad de su vivísima memoria y el segundo en pleno ejercicio de su profesión de fe) el hábito carmelita.

"Es una satisfacción para mí, sobre todo porque hemos tenido un padre carmelita que murió en el año 2005, el padre Bengoechea, que pertenecía a la Academia Bibliográfica Mariana de Lérida, a la Iberoamericana de Cádiz, y era muy mariólogo, así que como carmelita descalzo que soy me hace mucha ilusión pertenecer a esta academia de Jaén, es una cosa muy hermosa", manifestó López Fernández momentos antes de pronunciar su discurso. 

Sobre la huella mariana del patrón de los poetas en tierras de Jaén disertó, en detalle, el sacerdote cordobés de Dos Torres, cuyo apabullante currículo (licenciado en Ciencias Eclesiásticas, en Teología Espiritual, profesor, autor de un sinnúmero de publicaciones...) resumió el introductor del acto, el poeta ubetense Ramón Molina Navarrete, con su acostumbrada solvencia: 

"Lo mismo si digo Francisco Víctor Fernández López no saben de quién les hablo; si digo fray Francisco de la Virgen os puedo dar ya alguna idea. Pero si lo nombro por padre Paco Víctor, seguro que muchos ya saben de quién se trata (...) Y es que ya, así, de principio, llamarse Paco Víctor y dejarse llamar de tal modo no viene más que a darnos una extraordinaria muestra de la cercanía, sencillez y humildad del hombre que se oculta bajo esa amigable manera de ser nombrado".

Tomó la palabra el flamante académico correspondiente con un breve pero ilustrado repaso a la historia de la Diócesis jiennense, en una suerte de contextualización que prologó a la perfección su relato. Fue el suyo un interesante recorrido por las devociones marianas de la provincia vinculadas al itinerario vital y espiritual de Juan de Yepes:

"Recorrió todos los costados de la provincia de Jaén, casi todas sus poblaciones", aclaró López, y nombró una a una las advocaciones del Santo Reino ante las que la "sensibilidad espiritual del santo se postró": la Fuensanta de Villanueva o la de Alcaudete, la del Alcázar, en Baeza; la Consolación, de El Condado; la Capilla, en Jaén y la Cabeza, en el cerro: "Nuestro frailecillo andariego realizó unos veintisiete mil kilómetros, gran mayoría de ellos en tierras de Jaén, y en todas las direcciones, aunque nos hemos detenido en algunos trayectos solamente", apostilló en su intervención. Un largo aplauso certificó la gratitud de la concurrencia.

Concluida la lectura del discurso, que fue también una exaltación de las querencias marianas del Santo Reino, el vice hermano mayor de la cofradía patronal, Miguel Sánchez Gasca, le impuso la medalla que lo acredita como miembro correspondiente de la Academia Bibliográfica. 

lacontradejaen.com

 

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