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05-10-2020
Ana de Jesús, priora de Beas
Biografía de Encarnación Medina

La Historia de la provincia de Jaén es rica también por su pasado ligado a dos importantes santos que vivieron, y uno de ellos hasta falleció, en tierras jienenses. Hablamos de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Sin embargo, hay otra mujer menos conocida y que estuvo muy bien relacionada con ambos durante los años que vivió en Jaén. Ella es Ana de Lobera Torres, conocida como Ana de Jesús, y que se convirtió en la priora del primer convento de la Congregación de las Carmelitas Descalzas en Andalucía, concretamente en Beas de Segura.

Para conocer más a fondo a esta religiosa, el próximo 9 de octubre se presentará el libro 'Ana de Jesús, priora de Beas', en el Centro Cultural García Lorca de Bedmar. La cita será a las 19:00 horas y contará con la presencia de su autora, Encarnación Medina Arjona, catedrática de Francés de la Universidad de Jaén. «Ana de Jesús fue la más fiel seguidora de Teresa de Jesús. Desde muy pequeña tenía la determinación de ser religiosa y la entrada en el Carmelo fue, sin duda, la seguridad de que seguía su camino correcto», declara la escritora.

Ana de Jesús nació en Medina del Campo (Valladolid) el 25 de noviembre de 1545 y aprendió a ser fuerte desde prácticamente su nacimiento. A los pocos meses de nacer se quedó sordomuda y no recuperó el habla hasta los 7 años. Perdió a sus padres también siendo una niña y quedó bajo la tutela de su abuela materna a los nueve años. Sin embargo, a los 15, se niega a contraer matrimonio y decide partir hasta Plasencia para vivir con su abuela paterna. La historia volvió a repetirse y para evitar a los pretendientes, «aprovecha la fiesta de la primera misa de un joven sacerdote de la familia para presentarse vestida de penitente y no volver a discutir su futuro religioso con la familia. Ya se veía, pues, de qué podía ser capaz en los momentos de persecución e incomprensión que viviría después», comenta la escritora.

Cuando consiguió entrar en la Orden de las Carmelitas, se convirtió en la 'capitana de las prioras' y es que «así la llamaban», añade Medina. No es de extrañar que, tal y como se cita en el libro de Encarnación Medina, la priora contaba con una personalidad fuerte y se postuló como una mujer luchadora que se enfrentó al orden establecido en pleno siglo XVI. «Por continuar con la Reforma iniciada por Teresa de Jesús tuvo que sufrir muchísimo, pero todas sus acciones se regían por gran rectitud, convencimiento y deseo de independencia de sus hermanas religiosas, primero frente a los preceptos de la jerarquía patriarcal y, luego, frente a las imposiciones de las autoridades religiosas parisinas que no quieren dejar en manos de las monjas españolas el gobierno de la Orden en Francia», sostiene la autora.

Medina Arjona se reafirma en que su personalidad y acciones, «y por lo que supone para nuestra provincia», está más que justificado un libro que se centre en su persona. Su nombre pasó a la Historia cuando el 24 de febrero de 1575, Teresa de Jesús fundó el primer convento en Andalucía, en Beas de Segura (Convento de las Carmelitas Descalzas de San José del Salvador), y deposita toda su confianza en una joven Ana de Jesús para que lleve sus riendas. Aunque será conocida toda su vida como la 'priora de Beas', su trabajo en la Orden no solo se centró en dicho municipio, sino que ella misma fue la fundadora en Granada, Madrid, París y Bruselas. A todo ello hay que añadir que sufrió cárcel, excomunión y «destierro por negarse al control que el Carmelo masculino quería imponer al Carmelo femenino», añade Medina.

Relación con Teresa de Jesús

Fue nada más y nada menos que Teresa de Jesús quién 'rebautizó' a Ana de Lobera con el nombre religioso de Ana de Jesús y su relación se remonta a cuando Ana aún era novicia. De hecho, fue Teresa de Jesús quien llamó a la joven Ana para que se encargara de la enfermería cuando fue a fundar a Salamanca. Compartieron celda, «le participa sus secretos místicos, sus negocios, sus fundaciones y sus libros», indica Medina Arjona. Hubo un hecho que desencadenó su elección como priora de Beas de Segura. Hasta este pequeño municipio llegó la noticia de que el 'Libro de la Vida', autobiografía de Teresa de Jesús, estaba en manos de la Inquisición, «y la Santa se desahoga y consulta mucho con Ana de Jesús», apunta la autora. Así, tres meses después, Teresa de Jesús parte para la fundación de Sevilla depositando toda su confianza en Ana para que se quede al frente del de Beas. Los caprichos del destino hicieron que ambas no se volvieran a ver más, pero la Santa antes de irse le dejó en recuerdo su abrigo. En el libro se recogen también las palabras textuales que acompañaban a este recuerdo: «Intercambiemos nuestros abrigos, hija mía, tome el mío que está nuevo y más apropiado para usted que es joven, y deme el suyo, como está viejo y usado me irá bien». El preciado abrigo se conserva en el Carmelo de Bruselas, desde la muerte de Ana de Jesús.

Otro santo marcará la vida de Ana de Jesús. Fue Teresa de Jesús quien le aconseja que adopte a San Juan de la Cruz como director espiritual del Convento de Beas. Juan de la Cruz llega a Beas los sábados para ocuparse espiritualmente de las religiosas, «dirección de almas», pero también ejerce en el convento de hortelano, albañil, poeta, maestro y jardinero. «La amistad es grande entre ellos; y la admiración espiritual, mayor aún. Ana hace todo lo que puede por él. Paga 400 ducados para el viaje a Roma de unos carmelitas en el que se jugaban el futuro del Carmelo Descalzo. También colabora con Juan de la Cruz en la fundación del colegio de San Basilio en Baeza. A él, las hermanas le inspiraron en su 'Cántico espiritual', y la dedicatoria del manuscrito va para Ana de Jesús», apostilla Medina.

 

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