Misiones

MISIONES

Misiones

La evangelización de los pueblos, que dimana de la naturaleza íntima de la Iglesia y constituye realmente un espléndido fruto de la caridad y de la oración, fue siempre con justicia una de las obras predilectas de la Orden. En efecto, nuestra Madre Santa Teresa, prendió en su familia la llama del celo misional que la abrasaba, y quiso que sus hijos trabajasen también en la actividad misionera. Por eso, se ha de procurar con desvelo que este entusiasmo misional se mantenga y propague en la Orden, que todos se interesen por la evangelización de los pueblos y que se promocionen las vocaciones misioneras en todas partes.

Las comunidades y las Provincias presten apoyo a nuestros misioneros con el amor, la oración y los recursos económicos, y contribuyan todos, en la medida de sus fuerzas, a vitalizar y acrecentar la Orden, incluso en las tierras de misión.

África - Misión Teresiana
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Las Constituciones de los Carmelitas descalzos que es el documento fundamental que orienta, en la práctica, nuestra vida dicen:

La evangelización de los pueblos, que dimana de la naturaleza íntima de la Iglesia y constituye realmente un espléndido fruto de la caridad y de la oración, fue siempre con justicia una de las obras predilectas de la Orden. En efecto, nuestra Madre santa Teresa, prendió en su familia la llama del celo misional que la abrasaba, y quiso que sus hijos trabajasen también en la actividad misionera. Por eso, se ha de procurar con desvelo que este entusiasmo misional se mantenga y propague en la Orden, que todos se interesen por la evangelización de los pueblos y que se promocionen las vocaciones misioneras en todas partes. Las comunidades y las Provincias presten apoyo a nuestros misioneros con el amor, la oración y los recursos económicos, y contribuyan todos, en la medida de sus fuerzas, a vitalizar y acrecentar la Orden, incluso en las tierras de misión (n. 94).

 Ahí también se indica el modo concreto de hacerlo:

Nuestros misioneros deben llevar a cabo, ante todo con el testimonio de su vida, el anuncio del Evangelio y la implantación de la Iglesia en los pueblos y grupos donde todavía no ha arraigado (…); deben esforzarse activamente para suscitar y formar comunidades cristianas que puedan proveer a sus propias necesidades. Son dignas de especial mención las iniciativas realizadas para la implantación de la vida contemplativa. Por tanto, nuestra Orden ha de procurar instaurar nuestro género de vida en países de rica tradición ascética y mística, en consonancia con sus costumbres genuinamente religiosas y culturales (Normas, 59)

 Ya santa Teresa de Jesús se había dado cuenta que el Evangelio no se anuncia mediante la fuerza o la coacción sino con el testimonio de una vida entregada, haciendo eso poquito que es en mi, y que se concreta en vivir convencidamente su propia vocación y en procurar que haya buenos predicadores del Evangelio, pues solo la Palabra de Jesús puede poner remedio a tanto mal, entonces y ahora.

En este tiempo vinieron a mi noticia los daños de Francia y el estrago que habían hecho estos luteranos, y cuánto iba en crecimiento esta desventurada secta. Diome gran fatiga, y como si yo pudiera algo o fuera algo, lloraba con el Señor y le suplicaba remediase tanto mal. Parecíame que mil vidas pusiera yo para remedio de un alma de las muchas que allí se perdían. Y como me vi mujer y ruin e imposibilitada de aprovechar en lo que yo quisiera en el servicio del Señor, y toda mi ansia era, y aún es, que pues tiene tantos enemigos y tan pocos amigos, que ésos fuesen buenos, determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese, y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo, confiada en la gran bondad de Dios que nunca falta de ayudar a quien por él se determina a dejarlo todo; y que todas ocupadas en oración por los que son defendedores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayudásemos en lo que pudiésemos a este Señor mío, que tan apretado le traen.(Camino 1,2)

 Los Carmelitas hemos intentado siempre manifestar este ideal teresiano. Nuestros hermanos han trabajado en la promoción y desarrollo de otras Iglesias, por implantar y conservar la Orden, sobre todo en Estados Unidos (Oklahoma), México, América del Sur, Centro América. En todos estos lugares se ha intentado siempre formar comunidades cristianas, cuidar y promover las vocaciones que constituyen la columna dorsal de la Iglesia e implantar nuestra Orden lo más fielmente posible.

La llamada africana. Un poco de historia
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Por estas razones de vida y continuando esta historia, en el año 1992, los Carmelitas de la antigua provincia de Aragón y Valencia decidieron comprometerse en una nueva experiencia de Misión. África nos llamaba y quisimos responder, fiándonos más de la Providencia que de nuestros recursos humanos y materiales, más bien escasos.

 El lugar elegido fue Burkina Faso, uno de los países más pobres y empobrecidos del África Occidental  subsahariana. En el verano de 1992 son enviados los Padres Enrique Lassa, Eloy Villaescusa y Espirindio Ruiz. Acogidos en primer término por nuestras hermanas Carmelitas Descalzas de Moundasso (a unos 8 kilómetros de Dedugú, donde ahora se asienta nuestra Misión), fueron superando las dificultades y contratiempos normales en cualquier aventura fundacional... y muchos otros que surgieron sobre la marcha.

La razón: la Orden masculina no existía en aquellas tierras. Razón y lugar determinan el proyecto de vida: evangelizar desde el Carmelo de Teresa y Juan de la Cruz.

Comenzaba así el largo y laborioso proceso de la inculturación, el esfuerzo vital por acoger a aquellas personas, nuestros hermanos, y su modo de vida y al mismo tiempo, dejarse cambiar y evangelizar por ellos.

De la hospedería de las Hermanas, se pasó a vivir de alquiler en una casa muy cercana a uno de los barrios de la «ciudad» (mejor decir «núcleo urbano») de Dedugú, cuya capilla, dedicada a la Sainte Trinité había confiado el Obispo al cuidado pastoral de los Carmelitas. Es el momento de buscar un terreno donde edificar el futuro convento. Al mismo tiempo las ideas que los misioneros traen desde España y las circunstancias concretas, van conformando el proyecto de vida: estamos en Burkina Faso para contribuir a la vivencia de la Espiritualidad en esta diócesis concreta (Dedugú) y para trabajar en la implantación de la Orden carmelitana en estas tierras. El contexto aporta otras dos notas no menos importantes: la atención pastoral a este barrio –que ya podemos llamar de la Trinidad– y el trabajo social, imprescindible para hacer más creíble el anuncio del Evangelio. Desde el primer momento acuden a nuestra casa gentes necesitadas de ayudas inmediatas o a más largo plazo. También desde el primer  día la ayuda desde España comienza a fluir, de modo declarado o anónimo, pero fiel constante.

Después de muchas conversaciones entre el ayuntamiento de Dedugú y la diócesis, se nos concede un terreno al lado mismo –pared con pared– del colegio de las Hermanas de la Consolación, y se inicia la construcción de los primeros edificios de lo que hoy es la Misión: una primer módulo de habitaciones (para los religiosos y para ejercitar el deber, aquí imprescindible, de la hospitalidad), la sala de estar, la cocina, la cochera, etc. El camino aparecía claro, ahora «solo» había que recorrerlo.

Africa - Formando futuros Carmelitas
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La Misión de Dedugú ha sido, casi desde su origen, casa de acogida para jóvenes africanos interpelados por nuestro modo de vida. También ha sido casa noviciado, esto es, comunidad religiosa de iniciación a la vida consagrada carmelitana.

 Desde 1995, numerosos jóvenes de aquellas tierras han venido para aprender el modo de proceder que tenemos juntos, que diría Teresa de Jesús, para descubrir y trabajar su vocación al Carmelo.

 La necesidad de continuar la formación teológica de estos jóvenes, hizo pensar en una segunda fundación, puesto que en Dedugú no existía tal posibilidad. Tras varios años se abrió la segunda casa en Costa de Marfil.

 Las circunstancias y la Providencia señalaron el lugar: Abiyán, la capital económica del país, en una zona suburbial, Port Boué – Grand Bassam, habitada numerosos  emigrantes de otros países menos favorecidos.

 Aquí, desde el principio, se asumió una parroquia: San Luis Gonzaga. La capilla del santo da nombre al barrio: Gonzagueville. Y este hecho ya sugiere que, desde un principio, la acción pastoral y la social han ido de la mano. Esta parroquia africana se extiende por un gran territorio e incluye numerosas capillas y lugares donde comunidades cristianas muy vivas esperan la palabra sencilla y clara de los misioneros. Con el tiempo y el apoyo económico de la Provincia, se construyó un convento, amplio y dispuesto para ser la casa madre del Carmelo de estas tierras. En él se puede acoger y formar a los futuros carmelitas: numerosas habitaciones, una biblioteca en continuo crecimiento y una hermosa capilla marcan las líneas fundamentales de la vida teresiano-sanjuanista de nuestros estudiantes. Pegado al convento, casi como una réplica de él se construyó también un albergue para acoger lo que ahora es la Casa Hogar Betania en el que las Carmelitas teresas de San José cuidan de un gran número de niñas para permitirles una vida y una formación que las ayude después a sostener y crear una nueva sociedad africana, más justa.

Empujados por la auténtica bendición vocacional, pronto se vio la necesidad de fundar un tercer convento. El lugar elegido fue Lomé, la capital de Togo. Actualmente esta tercera casa africana es ya una gozosa realidad. Se decidió que fuese el convento donde habitan los postulantes, chicos africanos de varios países de la zona, que estudian la primera parte de la carrera teológica, consistente en tres años de filosofía, a la vez que disciernen su vocación con ayuda de sus formadores. El proyecto completo incluye que este convento de Lomé sea también un centro irradiador de nuestra espiritualidad.

 

Timor
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La Misión es Timor Oriental es un proyecto asumido por la CIP (Conferencia Ibérica de provinciales) hace ya algunos años. Aunque la responsabilidad principal recae sobre la provincia de Portugal -el portugués aun es hablado en el páis en cierta medida debido a la colonización portuguesa en el s.XVI- nuestra provincia colabora en la medida que le es posible, especialmente con la próxima presencia en Timor del P. Antonio González.

Timor oriental o República democrática de Timor-Leste es un país del sudeste asiático. Su territorio comprende la mitad oriental de la Isla de Timor, las cercanas islas de Atauro, Jaco y el enclave de Oecussi-Ambeno, rodeado todo por la región indonesa de Timor Occidental.

El actual Timor Oriental declaró su independencia de Portugal en 1975 pero algunos días después fue invadida y ocupada por tropas de la vecina Indonesia. En 1999, después de un acto de autodeterminación patrocinado por la ONU, Indonesia abandonó la antigua colonia portuguesa y Timor Oriental se convirtió el 20 de mayo de 2002 en el primer estado soberano que nacía en el siglo XXI.

Junto con Filipinas, es uno de los dos países asiáticos cuya religión mayoritaria es el catolicismo.

ONG
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Amisamis

Nuestra Asociación de Amigos de San Miguel de Sucumbíos (AMISAMIS), fue creada a finales de 1998, con la finalidad de colaborar con los misioneros que estaban entonces en la Misión de San Miguel de Sucumbíos (Ecuador). De ahí el nombre de la Asociación: “AMIGOS de SAN MIGUEL de SUCUMBÍOS (AMISAMIS).

Como recogen sus estatutos, no persigue fines especulativos ni lucrativos. Sino que se constituyó con la finalidad de contribuir al desarrollo económico, social, moral, educativo y democrático de todos los pueblos de Hispanoamérica, centrando una atención especial en Ecuador. La llegada de los Heraldos del Evangelio produjo una gran conmoción socioreligiosa en Sucumbíos. Y nuestros misioneros carmelitas, presentes desde el año 1937 dejan el lugar, diseminándose por otros territorios de misión: Orellana, provincia vecina de Sucumbíos, Tucumán (Argentina).

La salida de nuestros misioneros del territorio de Sucumbíos obligó a nuestra Asociación a ensanchar el foco de atención de nuestras miras y ayudas, ampliando éstas a otros países hispanoamericanos en situación de carestía y pobreza, donde también están presentes de forma comprometida comunidades de Carmelitas Descalzos. Sin olvidarnos de Ecuador, nuestra solidaridad se ha ampliado a Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina. La Directiva, a pesar de estos cambios, decidió mantener tanto el nombre como el logo de la Asociación tal y como reza en los Estatutos.

La Asociación AMISAMIS, nacida en solidaridad con un grupo de misioneros españoles que trabajan en Hispanoamérica, desde hace más de cien años, sigue ejerciendo su actividad solidaria con los proyectos que desde esos países nos envían: construcción de escuelas en barrios marginales, trabajos con grupos indígenas, construcción de “casas de los niños, para atender a niños de la calle...

La contribución se hace mediante ayudas económicas y envío de personal capacitado que colaborará temporal o permanentemente en tareas humanitarias, sociales, culturales, religiosas o de cualquier índole con las organizaciones populares y sociales de base allí existentes.

Las actividades humanitarias y sociales que pretende llevar a cabo la Asociación AMISAMIS son financiadas mediante la ayuda económica y personal de sus asociados, así como por las subvenciones que puedan solicitar a entidades y organismos, tanto públicos como privados.

Actualmente la sede de la Asociación se encuentra en Burgos, en la siguiente dirección:

ONG “AMISAMIS”
Paseo del Empecinado, 1.
Apdo. 19.
09080 – BURGOS. 

 

Solmun

Desde el inicio mismo de la presencia de los Carmelitas descalzos de Aragón-Valencia en África, la preocupación por el desarrollo humano y social ha sido una constante: es preciso mostrar con el compromiso y con las obras concretas que Dios nos quiere, que se preocupa de nosotros, especialmente de los más empobrecidos y desfavorecidos.

Aun se estaba construyendo el convento de Dedugú (Burkina Faso), cuando con ayuda de Manos Unidas se construye un Centro Social, un edificio más en la Misión. El Centro comenzó siendo aula de mecanografía y escuela de informática. Durante diversos años se   enseñó estas materias  a distintos chicos y chicas para que les fuera más fácil abrirse camino en la vida. Actualmente el Centro se ha reinventado pues el auge de la informática ha provocado que el vacío inicial se viera satisfecho con las múltiples oportunidades que han ido surgiendo en la zona. Actualmente es un verdadero Centro Cultural dedicado exclusivamente a potenciar una extraordinaria biblioteca  a través de la cual se vienen aprovechando centenares de lectores -estudiantes y funcionarios- que encuentran lo que necesitan para sus estudios: libros apropiados, luz y silencio  para concentrarse. Últimamente se ha creado una serie de pequeñas salas para estudiar en grupo y una sala de conferencias y de proyecciones.

Podemos esperar que esta actividad dé sus frutos en un inmediato futuro con esta dedicación casi exclusiva a la juventud. Este es unos de los proyectos siempre abiertos de la Misión en cuyo sostenimiento están colaborando quienes aportan su colaboración.

Colabora de modo directo en estas iniciativas sociales y de desarrollo la OngD Solmun, constituida por un grupo de simpatizantes del Carmelo en distintos puntos de España, y que llevan adelante desde 1998 una asociación de apoyo y ayuda y colaboración con la labor que están realizando los misioneros Carmelitas en Burkina Faso, en Costa de Marfil y pronto en Lomé (Togo).

Se colabora y se han promovido también muchos otros proyectos: dispensarios, tanto en Dedugú como en Abiyán; la escuela infantil y primaria La Petite Thérèse, la Casa Hogar Betania, regentada por las Hermanas Carmelitas Teresas de san José, construido y mantenido en un principio por la Fundación Bancaja de Castellón; proyecto de construcción de un Liceo o Instituto de Enseñanza media que completa a la escuela primaria; apoyo y acogida a víctimas del SIDA.

Todos estos proyectos y muchos otros que irán surgiendo según las posibilidades y circunstancias, serán  muestras efectivas de la fuerza del Evangelio y de la entrega de aquellos y aquellas que se ponen en manos de Dios. Para saber más, escribe a info@solmun.org o visita www.solmun.org.

 

Colabora
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La misión es parte integrante de la vida cristiana, por lo que la colaboración en la misión “ad gentes” consiste en ser testimonio de la fe que construye el Reino de Dios. Por eso consideramos que existen distintas maneras de colaborar con las misiones.

Sin embargo si una de las formas con las que quieres colaborar es con una aportación económica lo puedes hacer a través de una transferencia en esta cuenta bancaria:

BANCO POPULAR
Av Del Cid Campeador, 6
09005 - Burgos
ES40 0075 5708 4407 0033 7998.