Evangeli dominical

EVANGELI DOMINICAL

"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"
18-09-2020
"¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"

La comunidad del mesías es un grupo humano que tiene que funcionar como tal, a menudo asumiendo buena parte de la mentalidad y las costumbres de las épocas que va atravesando, sin arrancar la cizaña que va creciendo entre sus propias filas y hasta carnes, confiando y esperando. La iglesia es humanidad, cuerpo humano de Cristo, pero su alma es el Espíritu que hace presente a Cristo entre los suyos y les comunica su fuerza, su novedad, su verdad para que se conviertan no solo en presencia suya en medio del mundo sino también en auténtica alternativa que pueda incluir a toda la humanidad en el reino de Dios. Como recordaba la primera lectura, aunque los caminos de Dios no son los nuestros ni sus planes coinciden con los nuestros ni por casualidad, Él se ha hecho el encontradizo con los hombres pero hay que hacer un esfuerzo y notable para asimilar su presencia y su ayuda. El Evangelio, una vez más mediante una parábola, nos hace ver muy gráficamente como lo divino se va insertando, poco a poco, en lo humano. Se trata de la colaboración solicitada por el mismo Dios en Cristo para colaborar en su misión y de la “paga” que tiene o debería tener este trabajo o encargo. No sé si estamos muy acostumbrados a hablar del Evangelio y de la paga que esperamos pero es algo muy humano: todo lo que hacemos es buscando una recompensa, para nosotros, para los demás, para la humanidad. Cualquier trabajo que emprendemos tiene que tener un sentido, un objetivo y, cómo no, un beneficio. Y el beneficio se entiende que tiene ser proporcionado al esfuerzo y a las circunstancias que en que se desarrolle.

El punto clave de la parábola, aquello que “rompe”, que choca, que desconcierta es el modo divino de entender esta recompensa: es la misma para todos, lo que se ve como gran generosidad por parte de unos pero como injusticia por parte de otros. El desconcierto conduce a repensar cómo empieza todo: por la llamada del dueño de la viña, de quien ha puesto en marcha esta aventura. Ahí está, si la hay, si la encontramos, la razón de esta aparente sinrazón: es su persona la que da sentido a la relación que establece con todos los llamados, que son todos, a toda hora y casi en todo lugar. Es la especialísima relación entre Jesús y cada uno de los que participan de su misión la única justificación, razón y contexto para el trabajo, la responsabilidad y para recrear relaciones humanas diferentes, no basadas en horarios y contratos humanos sino en la decisión personal de asumir en esta llamada la relación de amistad que significa ser cristiano.

» Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 6-9

Buscad al Señor mientras se le encuentra,
invocadlo mientras esté cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad,
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis planes no son vuestros planes,
vuestros caminos no son mis caminos
–oráculo del Señor–.
Como el cielo es más alto que la tierra,
mis caminos son más altos que los vuestros,
mis planes, que vuestros planes.

» Segona Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses  1, 20c-24. 27a

Hermanos:
Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.
Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.
Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

» Evangeli

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
–«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amane­cer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?'
Le respondieron:
"Nadie nos ha contratado."
Él les dijo:
"Id también vosotros a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, –empezando por los úl­timos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asun­tos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

LECTURES DEL DIUMENGE


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