Evangelio dominical

EVANGELIO DOMINICAL

"Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sen­tó a la derecha de Dios"
14-05-2021
"Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sen­tó a la derecha de Dios"

La gran Fiesta de la Ascensión es esencial para que entendamos el paso y el proceso de la vida y ministerio de Jesús y la primera iglesia a nuestra situación, la iglesia de hoy (y de todos los tiempos). La vuelta de Jesús resucitado al Padre, y por tanto, su desaparición de nuestra vista y sentidos, define la experiencia de la fe de los discípulos desde entonces, comenzando por la segunda generación de ellos (singularmente S. Pablo). Los textos sitúan este cambio decisivo “cuarenta días” después, un número que en la biblia suele significar final de un proceso y comienzo de otro, un cambio que sucede al término de un plazo donde se agota, de algún modo, el tiempo dedicado a una expectativa o a la simple espera de un acontecimiento. Se apunta, por tanto, a un momento decisivo, un cambio importantísimo puesto que se produce en el interior mismo del anuncio del final y cumplimiento de todas las cosas que supuso la resurrección de Jesucristo, inicio del reino de Dios entre nosotros. El gran cambio es que el cuerpo vivo para siempre de Jesús ya no será visible, este espacio concedido por Dios y la historia salvífica, ha llegado a su final.

No es que cualquiera pudiera verle pero sí que ha estado accesible a aquellos que creían en él y han sido capaces de acogerle y hasta de “tocarle”. Pero esto se termina, como todo, en realidad. La vida sigue y no nos podemos quedar ahí, mirando al cielo, literalmente (primera lectura), o pensando en el pasado. Lo esencial de la fe, Jesús, seguirá estando presente y accesible pero de otros modos, siempre a través de la fe viva y en conexión con la misión que le encomendó el Padre y que Él encomendó a sus discípulos históricos y a nosotros, que continuamos su trabajo. En esta clave leemos la conclusión del evangelio de Marcos: en su última “aparición” evangélica, al borde mismo de “ascender al cielo” y volver al Padre, Jesús les encarga ir “al mundo entero y proclamar el Evangelio a toda la creación”. Pues se trata de la vida y de la muerte, de la salvación y la condenación, no de fundar una secta religiosa o filosófica más. Los verdaderos discípulos estarán unidos a su Maestro de modo que harán los signos de misericordia, curación y compasión que hacía Él y algunos otros nuevos (como lo de hablar lenguas nuevas que hasta ahora no había hecho falta) que irán apareciendo. Pero en el trasfondo, y en el interior de cada discípulo, y en el centro de cada una de sus familias y comunidades, estará Él, el Señor, “cooperando y confirmando la palabra” que viven, proclaman y muestran como verdadera con sus gestos y su vida.

» Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instruc­ciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espí­ritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pa­sión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apa­reciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó:
– «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon preguntándole:
– «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó:
– «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíri­tu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»
Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dije­ron:
– «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

» Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17 -23

Hermanos:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria5 os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por en­cima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.
Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como ca­beza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

» Evangelio

+Conclusión del santo evangelio según san Marcos 16,15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
– «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán de­monios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán ser­pientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sen­tó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

LECTURAS DEL DOMINGO